La posesión del poder del Hegemónico

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Mañana 20 de enero toma posesión el presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, con el cual llega a la cumbre una etapa que ha tenido expectante a todo el mundo. Una campaña electoral atípica, así como promesas de campaña que van desde lo xenfóbico hasta una fluctuación en la economía mundial; pero Donald Trump tiene como su bastión de promesas electorales el muro perimetral con la frontera en México, así como drásticas políticas que van a afectar de manera directa a los migrantes indocumentados que residen en Estados Unidos. Sin embargo, uno de los temas a los cuales no se les ha prestado la atención debida, es la política exterior estadounidense (más allá de su relación con México) que recientemente ha estado en los planos de las relaciones internacionales.

Donald Trump no ha tenido reparos en revelar sus intenciones en la postura estadounidense hacia distintos temas del ámbito internacional. Esto debe reconocerse como uno de los pilares que también lo llevaron a ser elegido para ejercer el poder. No solo debe limitarse a un muro perimetral con sus vecinos del sur, sino a sus decisiones que han de repercutir en el escenario mundial.

Una de estas acciones acerca de la política exterior estadounidense, es el apoyo hacia a Israel. EEUU ha sido un aliado de facto hacia el Estado judío, esto entre muchas otras razones, tanto políticas como históricas, es que Israel es la única entrada hacia el mundo musulmán (en términos religiosos) y una entrada hacia continente asiático (en términos geopolíticos). Recientemente en Naciones Unidas se aprobó la resolución 2334 la cual pone el fin de los asentamientos judíos en los territorios palestinos ocupados; en respuesta ante una resolución histórica del Consejo de Seguridad de la ONU, Trump hizo hincapié en que apoyará a Israel pese a la resolución de la ONU, además instó a Israel a ser paciente y esperar a la investidura, con lo cual habrá un “cambio drástico” en las operaciones que realizan Naciones Unidas. Israel vio con buenos ojos el apoyo y se encuentra ansioso para recibir el apoyo prometido por parte de EEUU.

Por otra parte, Donald Trump también ha elogiado al presidente ruso Vladimir Putin, con el que espera las relaciones entre Washington y Moscú puedan mejorar y encontrar un equilibrio en el poder mundial. Al parecer Trump no se encuentra interesado en subir de tono las tensiones entre la Casa Blanca y el Kremlin, esto toma partida desde la intención de una nueva carrera armamentista y nuclear por parte de las dos potencias; a pesar de ello la relación entre el presidente electo y el presidente ruso ha sido un intercambio no solo de elogios, sino de trabajar juntos.

Otro punto de análisis para la política exterior de Donald Trump, es la intención de romper con Tratados de Libre Comercio a los cuales considera nocivos para la nación norteamericana, desde el NAFTA (el Tratado de Libre Comercio entre los tres países de América del Norte), hasta la recién creada Alianza Transpacífico, Trump ha hecho pública sus intenciones de abandonar dos de los más importantes tratados de libre comercio a los cuales se ha adherido, así mismo planea analizar los TLC que mantiene con el resto de países de América Latina. Esto va creando un clima de incertidumbre para las relaciones económicas estadounidenses.

Sumado a los puntos anteriores, es menester tomar en cuenta las políticas internas que ha prometido implementar Donald Trump, algunas que van rozando el proteccionismo económico, y otras que prevén un éxodo masivo de los migrantes indocumentados hacia sus países de origen. Y todo esto se da por el ejercicio del poder que le será delegado por parte del país más influyente (en economía, cultura y política) hacia una persona cuyos precedentes en sus ideales podrían ser comparados levemente con Ronald Reagan.

La presidencia de Trump no se limita solo al tema de migración, sino que extiende sus alas hacia temas como la OTAN, las posibles tensiones futuras hacia Venezuela y Cuba, la reducción de la ayuda humanitaria que se prevé por parte de los aportes hechos desde EEUU, además de un esperado alineamiento hacia la voluntad política estadounidenses por parte de los países más débiles de la región latinoamericana. Sin duda, el cambio en la presidencia no solo serán los ideales de los partidos desde los demócratas hacia los republicanos, sino un cambio de elementos drásticos que repercuten en el panorama internacional.

La posesión del poder del hegemónico ha hecho gala del ejercicio del mismo y de las repercusiones inmediatas que tiene, sino que parece entender cómo funcional tal poder y planea utilizarlo a su máximo capacidad. Ya no se limita solo al uso o a una figura como el máximo representante de la nación, sino como el máximo individuo que puede ejercer el poder hacia lugares inexplorados, y que al parecer el límite en el ejercicio del poder aún se encuentra demasiado lejos de su límite.

Foto: EFE

Daniel Contreras

Autor

Daniel Contreras

Estudiante avanzado en las carreras de Relaciones Internacionales y Sociología en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Analista sobre temas de influencia internacional referentes a América Latina.

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