Pragmatismo y Dogmatismo: Un Juego de Roles

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LA VISIÓN DE ESTADOS UNIDOS Y ARGENTINA


El pragmatismo son aquellas políticas de estado que identifican propósitos claros y metas definidas, y se persiguen beneficios alcanzables según costos razonables. En política exterior se debe actualizar la información, no se debe aferrar a lo que sucedió en el pasado. Un hecho claro de este tipo de política es lo sucedido con Estados Unidos y Venezuela. Hugo Chávez, el entonces presidente venezolano, no prohibió la comercialización del petróleo, a pesar de su oposición ideológica, hacia Estados Unidos, que tampoco osó de promover un embargo a la importación del oro negro. Entonces, en el pragmatismo se visualizan las metas claras, la información actualizada y la conciencia de costos y vocación de ganancia.

Por el contrario, en la visión del dogmatismo prevalece una idea, un esquema mental desarrollado en el pasado, que pudo resultar adecuado entonces, pero que se desconecta de la realidad presente, impide el aprendizaje de nuevas ideas, la recopilación de nueva información y la modificación o cambio de políticas oficiales. Tal es el caso de México que en el siglo XXI que se aferra al dogma de que sólo el Estado debe explorar, producir y distribuir los recursos energéticos. Esto produjo un decaimiento en su producción de barriles de petróleo.

Estableciendo una distinción entre las políticas exteriores que han tenido Estados Unidos y Argentina, ¿qué podemos deducir?. La realidad es que la política exterior de Estados Unidos a lo largo de siglo XIX y XX se ha basado en el pragmatismo. Desde las intervenciones en Centroamérica para el fomento de la democracia hasta la pro-guerra con Bush, el país norteamericano siempre ha sido coherente: medir el costo-beneficio. Y es ahí donde se produce una diferencia notable con la política exterior Argentina, que siempre se ha regido por el dogmatismo. Ni siquiera con la ideología, con el dogma de estar en contra de los Estados Unidos independientemente de las nuevas políticas flexibles que pueda llegar a tener con América Latina.

El antinorteamericanismo que posee el país del sur para con el país del norte es incoherente y hasta ineficaz. Se ha establecido vínculos comerciales con países autoritarios tales como Irán, China y Venezuela ¿Hasta que punto es conveniente esta visión?

El pragmatismo nunca fue parte de la política externa ni interna de la Argentina. Y por culpa de este dogmatismo es que muchas veces ha quedado atada a los países más poderosos como China. Entonces, por no saber abrirse y dejar de lado el dogmatismo es que Argentina sigue siendo un país no confiable dentro del ámbito internacional. No sólo por su política interna populista sino por su rigidez mental a la hora de negociar.

El correcto balance entre el dogmatismo y el pragmatismo puede estar presente en una negociación comercial entre países, y muchos de estos lo poseen. El problema se genera cuando un Estado no es lo suficiente maduro políticamente como para saber diferenciar ambos conceptos.

 Foto: Flickr

Agostina Gonzalez Aguirre

Autor

Agostina Gonzalez Aguirre

Estudiante de Lic. en Gobierno y Relaciones Internacionales (UADE)

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