Snowden según el realismo estructural ¿Héroe o traidor?

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Edward Snowden se ha encargado difundir por todos los medios de comunicación del globo documentos confidenciales del Estado norteamericano. Tras la difusión de estos archivos, en los que se encuentran programas de seguridad nacional y espionaje de parte de este Estado hacia otros, se ha abierto un debate: ¿Es Snowden un héroe o un traidor?


Es muy complejo el tema tal vez como para poder definirlo en un par de palabras. Lo interesante, por otro lado, es analizarlo a través una de las grandes teorías de las relaciones internacionales: el Realismo Estructural Defensivo. El fundamento de esta teoría es mantener que debido a que los Estados habitan en un sistema internacional anárquico, el temor a no contar con un ordenador que pueda velar por el orden internacional, los Estados buscarán su propia seguridad, llevándolos así a luchar por la supervivencia. Verán al poder como un medio, ya que el fin primero radicará en sobrevivir. Consecuentemente, se plantea el dilema de seguridad, relacionado al temor de las grandes potencias en perder poder, y con ello, posición en la estructura.

Ahora bien, tras el atentando del 11 de septiembre que sufrió Estados Unidos, la seguridad nacional se vio obligada a ser reforzada. Snowden, al esparcir los documentos secretos de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), no sólo no comprendió el propósito y los objetivos de los mismos, sino que pudo haber creado un problema aún mucho mayor. Aunque el creyera que revelando tales documentos estaba, de alguna manera, liberando a la población del estado de vigilancia “masivo”, en realidad estaba perjudicando la seguridad nacional del país y, a su vez, su reputación internacional. No es pertinente negar que otros Estados no efectúan este tipo de proyectos. En una era de desarrollo de ciberespacio tan rápido, el control se hace cada vez más difícil. Se podrán criticar los métodos exagerados que toma Estados Unidos, pero recordemos que los ataques de terrorismo del 9-11 fueron germinados tanto adentro como fuera del Estado.

Por otro lado, se encuentra una dicotomía en Snowden entre sus palabras y sus acciones. Si bien critica a Estados Unidos por haber “traicionado” a su población al “privarlos” de su privacidad, el mismo ha traicionado al Estado, y con ellos a parte de la sociedad que en el habita, aquella que no está de acuerdo con sus acciones, y quienes prefieren ponderar su seguridad por sobre todas las cosas. Esto, no sólo por violar contratos de confidencialidad (específicamente tres) sino también de hacerle conocer a los demás países estrategias de seguridad interestatales que son, obviamente, secretas. De esta manera, pone al estado norteamericano bajo un manto de vulnerabilidad y le permite a los demás países poseer ventajas estratégicas de poder. Un claro ejemplo acerca de la dicotomía que se presenta se refleja en aquello que Snowden le resaltara respecto de sus hechos a Greenwald, el primer periodista que es contactado para relevar la información: Afirma que no se encontraba en sus planes herir al estado norteamericano y no poseía cargo de conciencia por lo que se encontraba haciendo. Entonces cabe preguntarse, con respecto a la primera parte de la declaración: ¿Por qué huyó del país si su voluntad era puramente ayudar a su Estado y su sociedad? Con respecto a la segunda, es un error pensar que relevando documentos secretos estratégicos del país no lo esté perjudicando.

Si bien la excesiva vigilancia que puede utilizar Estados Unidos tanto adentro como fuera de su territorio puede a veces calificarse de exagerada, la realidad es que el control siempre fue parte de sus políticas domésticas y exteriores. La vigilancia de sus ciudadanos se encuentra acentuada en los enemigos que se pueden germinar dentro de su territorio para luego atentar contra el Estado. Posee una lógica estratégica que no es meramente sociológica como lo plantea Snowden.

Como se preguntara Greenwald en un artículo publicado en The Guardian tras el suceso de Snowden: ¿Quién es el que mas injuria a Estados Unidos? ¿El que hace o el que dice lo que se hace?

Agostina Gonzalez Aguirre

Autor

Agostina Gonzalez Aguirre

Estudiante de Lic. en Gobierno y Relaciones Internacionales (UADE)

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