África y el Fundamentalismo Islámico

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En los años 2000, la estrategia del grupo Al Qaeda consistía en movilizar terroristas individuales y mandarlos a la muerte de manera indiscriminada


África subsahariana se envuelve poco a poco en el torbellino yihadista, ciertamente de este hecho surgen preocupaciones. Vemos como el fundamentalismo islámico es hoy una ofensiva de nivel global. Vemos también como el grupo se desparrama por África desde Nigeria a Camarun y países del centro, donde los ataques también han provocado la muerte de decenas de civiles. En Níger, Chad, Somalia, Malí y Kenia, el yihadismo golpea sin contenerse, sin dar pausa. Es casi la cara oculta del Estado Islámico en África, donde son miles las gentes que también huyen y tienen miedo de estos integristas, terroristas, fanáticos, locos y despiadados. Recordemos pues que este grupo juro lealtad a la causa del Isis.

Los atentados suicidas de estos últimos meses fueron perpetrados y esto es nuevo, por jóvenes mujeres, a veces todavía adolescentes, adoctrinadas y manipuladas por estos líderes malignos. La guerra se extiende por doquier, a mano de un panyihadismo militarizado saliendo de las entrañas profundas del mundo árabe y del África subsahariana. Recordemos que estos no son solo actos terroristas o guerrillas. Boko Harán es un ejército irregular, al igual que sus pares del Estado Islámico.

En los años 2000, la estrategia del grupo Al Qaeda consistía en movilizar terroristas individuales y mandarlos a la muerte de manera indiscriminada, con la ensoñación de un paraíso lleno de vírgenes para su gozo en la otra vida. Ahora, se trata de formar grupos permanentes de combatientes para ocupar territorios militarmente, por el mero uso de la fuerza. Hoy estos grupos como Al Qaeda forman núcleos nómadas, se construyen ejércitos móviles, a menudo con fuerzas nacionales. Boko Harán sigue este patrón.

Su nombre real es Grupo Suní para la Predicación y el Yihad, pero son internacionalmente conocidos como Boko Harán. Fue allá por el año 2002 cuando un clérigo musulmán llamado Mohamed Yusuf decidió crear una secta fundamentalista a la que bautizó con el nombre de Compañeros del Profeta, embrión del actual Boko Harán.

Este es también el modelo del Grupo Islamista Argelino, creado en los años 1990 antes del surgimiento de Al Qaeda, el que se está generalizando. Se trata de una situación cualitativamente nueva, que demuestra el debilitamiento de los Estados naciones y el fortalecimiento de un islamismo político militarizado, postnacional, funcionando a base de un fanatismo radical, maligno y enemigo de occidente, tanto o más complejo de aquel de las cruzadas.

Durante décadas, Arabia Saudí ha incentivado y financiado al integrismo ideológico, tanto en el mundo árabe como en Asia y África subsahariana. Billones de dólares han sido gastados para sembrar lo que podríamos llamar la infraestructura mental sobre la que se cosecha hoy el integrismo, no es menor que ninguna monarquía del golfo acepte o apoye a los miles de refugiados que salen o intentas escapar en estampida desde una convulsionada Siria, porque? Pues este es financiado desde allí.

“El monstruo creado para oponerse a la modernización política y democrática se escapa de las manos de sus dueños y se vuelve contra ellos”, esto lo decía hace unos días un destacado analista español y ciertamente tiene razón.

Hace unos meses el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana (UA), en su 518ª sesión celebrada el 25 de junio de 2015, ha informado al Comisionado para la Paz y la Seguridad de los esfuerzos para neutralizar el grupo terrorista Boko Harán, incluyendo la puesta en funcionamiento de la Fuerza Multinacional Conjunta (FMM), creado por los Estados miembros de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad (CCLC) y Benín.

Pero la extrema violencia mostrada por la Secta durante 2014 este 2015 años en el que se han producido unas 8.000 víctimas mortales en Nigeria y su capacidad para hacerse con el control de amplias zonas del país, llegando hasta las puertas de Maiduguri, capital del estado de Borno, evidencian un giro inquietante.

Las recientes acciones de Boko Harán suponen un auténtico salto exponencial que tienen que ver tanto con la fortaleza del propio grupo como con la ineficacia del Estado nigeriano para hacerle frente”, asegura Carlos Echeverría, experto en terrorismo yihadista y profesor de Relaciones Internacionales de la UNED  “A diferencia de otros grupos yihadistas, Boko Harán no tiene una ideología muy elaborada, construyen a través de la acción, sin tesis muy profundas ni una coherencia clara, pero con sentido objetivo de la oportunidad y la militarización. Ciertamente aquí el África enfrenta un problema grave. Guinea Ecuatorial por ejemplo, es uno de los países Africanos que más se ha implicado en la lucha contra el terrorismo que azota África, firmando acuerdos de colaboración conjunta con otros países de la zona y apostando por la seguridad.

Acciones sumadas a dos iniciativas relevantes, oportunidad en que dos organizaciones supranacionales han decidido tomar medidas de cooperación y seguridad interna y externa debido a los crecientes y cada vez más sangrientos ataques de los fundamentalistas contra Nigeria, Níger, Camerún y Chad, la región de los grandes lagos y el África subsahariana en general. Queda por ver estos resultados de freno y contra, pues las graves consecuencias que tendría en avance de estos grupos integristas es peligroso, amén de las atrocidades y el riesgo de desestabilización para toda África occidental y central,  la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Comunidad Económica de los Estados del África Central (CEEAC) están juntas en esta tarea y lucha.

Solo ayer Unicef declaro que más de 1.4 millones de menores de edad han sido desplazados de sus lugares de origen, huyendo de los ataques armados del grupo Boko Harán en Nigeria y países vecinos

En un comunicado emitido este viernes, Unicef indicó que el reciente aumento de la violencia en la región causó que 500 mil niños tuvieran que desplazarse de sus hogares tan sólo en los últimos cinco meses. Mientras en medio oriente otra diáspora de declara.

Un fundamentalismo sustitutivo de la mística, como todas las grandes palabras con mayúsculas, llámese patria, proletariado, dios o lo que sea: ahí comienzan los crímenes donde la muerte individual queda neutralizada por la causa colectiva.

Salvador Paniker

Foto:EFE

Antonio Yelpi

Autor

Antonio Yelpi

Secretario Ejecutivo
CEDEPU Chile ONG

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