América se ve envuelta en una disyuntiva

1 Comentario

Maduro transformó a Venezuela en una dictadura o continúa siendo la democracia que creían ser. El análisis de la actualidad venezolana es increíblemente complejo y aun los altos mandatarios de este continente, no pueden defender una postura, pero, se concuerda que antes de Maduro la democracia del país bolivariano, no era cuestionada.

En este escrito pretendo analizar la Venezuela actual mediante una observación de la presidencia de Hugo Chávez. Creo que algunas respuestas pueden encontrarse si volvemos el tiempo atrás, si observamos al gobierno de Chávez como una democracia sultanista.

Es bien sabido que los sultanismos son propios de Medio Oriente, sin embargo, la teoría puede ser transportada a Latinoamérica y reinterpretarse. Es posible que aquellos que considerábamos presidentes democráticamente electos se hayan convertido en Sultanes.

Para entender estos regímenes se necesita tener en mente las cuatro características esenciales de un sultanismo descriptas por Juan J. Linz y Alfred Stepan en “Problems of democratic transition and consolidation: southern Europe, South America, and post-communist Europe” (1996):

En primer lugar hay un pluralismo económico y social que está sujeto a la intervención impredecible y despótica del Sultán. Así como una alta fusión entre lo privado y público. Luego hacen mención a la manipulación altamente arbitraria de símbolos, para contrarrestar la falta de ideología. Tercero estos regímenes tienen una baja movilización, que en ciertas ocasiones se da mediante la manipulación por métodos coercitivos o clientelares. Sin embargo existe la movilización periódica de grupos para-estatales que utilizan la violencia contra grupos dirigidos por el sultán.  Por último, estos mandatarios tienen un liderazgo altamente personalista y arbitrario. La obediencia se debe a la lógica del miedo intenso y recompensas personales. La burocracia está dada por la familia del sultán, amigos, colegas de trabajo, o los hombres directamente involucrados en el uso de la violencia.

El gobierno chavista fue electo democráticamente aunque con el paso del tiempo se haya convertido en un régimen que nunca imaginó. Chávez tomó al Estado como propio interviniendo desde su puesto en la economía venezolana. Ejemplo de esto y de la fusión entre privado y público, ha sido la estatización de PDVSA, es decir de la empresa encargada del manejo de la industria petrolera de su país. Rafael Ramírez fue designado Ministro de Energía y Petróleo, y simultáneamente ocupó el cargo de Presidente de PDVSA. Además una ley del Banco Central de 2005 le quitó la autonomía financiera a PDVSA y así los ingresos de la exportación de petróleo fueron desviados hacia el gobierno, sin necesidad de rendir cuentas por tales manejos. Según información publicada por el New York Times casi $14 billones fueron gastados por Chávez, con total discrecionalidad, mientras que muchos de los restantes ingresos se dirigieron a la “Fundación para el Desarrollo Nacional”, también controlada por el presidente.

Si algo sabemos sobre Hugo Chávez es su posición anti imperialista y anti Estados Unidos. Desde discursos en los que sugiere que esta potencia mundial lo ha enfermado de Cáncer hasta insultos de forma explícita a todos los ciudadanos estadunidenses, este presidente ha usado su oratoria para marcar su posición y los estandartes del gobierno. No podemos olvidar que Chávez decía representar al mismo Simón Bolívar, haciendo todo en nombre de su revolución y hasta cambiando el nombre del país a Republica Bolivariana de Venezuela. Estos dos ejes han sido claves en la construcción del sultanismo chavista. De este modo el antecesor de Maduro se veía a sí mismo como la encarnación de Bolívar, convirtiéndose en el General que tomaba el poder para evitar que Estados Unidos oprimiera al pueblo venezolano. Estos símbolos estaban en todos los discursos, políticas y órdenes, creando de este modo una pseudo ideología chavista.

Hoy en día en todas las movilizaciones se observa la presencia de los llamados “colectivos”. Estos actores son propios del gobierno chavista, quien creó estos grupos para “defender la revolución bolivariana” y hasta los denominó “el brazo armado de la revolución”. De este modo armó a la sociedad civil y las doto de un poder difícil de detener en la actualidad. Estos grupos solían ser los que convocaban a movilizaciones a favor del presidente y quienes reprimían a la oposición. Accionar que se prolongó hasta el día de hoy.

Por último, el nepotismo durante el chavismo fue moneda corriente. Su padre fue gobernador de Barinas, Argenis uno de los hermanos de Hugo Chaves fue Presidente de Corpoelec (compañía de energía eléctrica nacional), su cuñado ocupó el Ministerio de Ciencia y Tecnología, Adelis otro de los hermanos era presidente del Banco Sofitasa uno de los que tenía más negocios con el Estado y Adan el último de los hermanos fue embajador en Cuba. Esta lista continúa con amigos, miembros de los Colectivos y “compañeros de la revolución”.  Chávez tenía un gran apoyo dentro del Estado, creando las condiciones perfectas para el fortalecimiento de su gobierno.

Es pertinente agregar que los sultanismos tienen la característica particular de perdurar en el tiempo mediante dinastías. En este caso Maduro ha sido el candidato designado por Chávez para sucederlo luego de su muerte y con un aparato estatal rodeado de amigos y familiares y un pueblo atravesado por el clientelismo y el miedo ejercido por los colectivos, los votos llegaron fácilmente.

De este modo, es posible que Maduro solo haya continuado y radicalizado lo comenzado por Chávez. Empoderó aun mas a los colectivos, afianzó la postura enemiga ante Estados Unidos, perpetuó el nepotismo en el poder y siguió utilizando los fondos públicos como si fueran propios. En consecuencia, Maduro cree que el pueblo no necesita ser oído, que así como Chávez se mantuvo tantos años en el poder, él lo va a conseguir.

Chávez transformó la democracia venezolana en una con rasgos sultánicos, quizás Maduro termine de eliminar lo poco que queda de ella. Por ende, posiblemente el actual presidente venezolano se convierta en el primer Sultán de América y de este modo el sultanismo ya no sea algo propio de Medio Oriente.

Estefania Gindre

Autor

Estefania Gindre

Lic. en Estudios Internacionales en la Universidad Torcuato Ditella

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Discussion about this post

  1. Anónimo says:

    Una conclusión fantástica y verdadera ! Mis felicitaciones , Estefi !!!!!!!?!

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