El Derecho Internacional más allá de los Estados

Sin comentarios

 

La comunidad internacional, término que se utiliza cotidianamente para denominar las interacciones entre sujetos de diversa índole en el mundo, se encuentra basada en normas del Derecho Internacional. Estas normas han atravesado procesos políticos intensos pero paulatinos para llegar al grado de desarrollo actual.

Los actores predominantes en el mencionado conjunto normativo son los Estados, el tipo de entidad jurídica que hoy gobierna en toda la amplitud de la palabra – salvo excepciones especiales – cada centímetro del planeta. Pero por las complejas relaciones que tienen estos actores y la necesidad de cooperación de estos entre sí, han surgido otro tipo de entidades más por necesidad que por planificación racional: las Organizaciones Internacionales. Surgidos de las circunstancias, estas entidades han crecido a tal punto que hoy, comparten ciertas atribuciones con los Estados y poseen un rol importante en las interrelaciones globales. Sus capacidades y responsabilidades son objeto de estudio constante. Lo único seguro, es que su importancia va en aumento y se advierte una gran dificultad para una estandarización general de las mismas.

Es necesario advertir la enorme discusión doctrinaria al respecto del tópico y las diferencias – en ocasiones bastante pronunciadas – que existen entre autores del área, por lo que el lector podría encontrar afirmaciones diferentes a las de otros materiales. De ninguna manera se pretende crear dogmas al respecto, ni refutar otras ideas. Así también, que la brevedad del presente material, impide desarrollar la temática de la manera detallada que hubiese sido deseable. Aún así, es seguro que el presente ensayo será de enorme utilidad práctica y teórica para el lector. Se agradece la valiosa ayuda del embajador Carlos Fleitas y los catedráticos Rodolfo Rivas, Alberto Rivarola y Raúl Inchausti.

  • ¡El mundo ha cambiado!

Ha quedado atrás la época en que sola y exclusivamente los Estados formaban parte del Derecho Internacional. Hoy, los mismos siguen teniendo la preeminencia, pero teniendo que compartir el protagonismo con entidades que han institucionalizado y modernizado la cooperación internacional: las Organizaciones Internacionales. Una de las principales diferencias con los Estados es la dificultosa caracterización de las mismas dadas las enormes diferencias que existen entre ellas. Los Estados poseen características similares, desde el punto de vista jurídico claro está, pero las Organizaciones Internacionales poseen enormes diferencias entre ellas, dado que se crean para diferentes fines y su naturaleza se ajusta a ella.

El nacimiento y crecimiento – en cantidad y capacidades – de los organismos internacionales ha cambiado para siempre el panorama de las Relaciones Internacionales. La estructura de estas interrelaciones hoy, es totalmente diferente a aquella durante de la edad moderna, que determinó el nacimiento del Derecho Internacional.

Las primeras ideas entre las que podríamos encontrar el germen de las organizaciones internacionales como las conocemos se hallan en el Congreso de Viena, entre 1814 y 15. Durante las mismas, se iniciaron las negociaciones acerca de la noción del “Concierto Europeo”, que no era más que una rudimentaria organización que pretendía establecer encuentros periódicos de alto nivel. Los participantes eran un grupo reducido de Estados con muy pocas ganas de expandir el círculo y con una muy poco desarrollada estructura de organización de la cooperación que se pretendía entablar.

Como mencionamos, la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas menciona que a diferencia de los Estados – que presentan características comunes y por ende una igualdad ante el Derecho Internacional – las organizaciones internacionales son moldeadas por la voluntad de los Estados que la crean y por ende, tienen caracteres diferentes entre sí.

Podemos afirmar que la existencia de estas entidades ha cooperado en hacer un mundo mejor relacionado y más estrecho para la cooperación, además de institucionalizar parcialmente la sociedad internacional. La existencia de enormes intereses de los Estados, hace necesaria la existencia de entidades diferentes a estas, que faciliten las negociaciones y acuerdos. Más aún, considerando el proceso globalizador que fomenta el acercamiento en diversas esferas.

  • Sujetos del Derecho Internacional.

Como se ha mencionado, Estados son los actores por excelencia del Derecho Internacional. Las organizaciones internacionales lo son de manera restringida, bajo la idea de las atribuciones que los Estados le conceden para determinadas cuestiones. Los primeros serían sujetos plenos y los segundos sujetos restringidos, bastante diferentes con relación a los primeros dado que sus atribuciones nacen de aquellos, a través del Tratado constitutivo.

A fin de evitar omisiones, es digno de mencionar que para ciertas cuestiones, son considerados otros sujetos como el individuo, como pasivo, la Santa Sede con características bastante particulares e incluso agrupaciones como los movimientos de liberación nacional, según versiones.

Lo que a nosotros importa en esta ocasión, es visualizar a las Organizaciones Internacionales como sujetos de este conjunto normativo, y la razón de ello. Bien se ha mencionado que se hace difícil lograr una caracterización universal para la enorme cantidad y tipo de organizaciones internacionales, tan diferentes entre sí. Sin embargo, existen características que pueden advertirse en base a las similitudes más esenciales, entre las que podemos citar con ayuda de RIDRUEJO:

  1. La interestatalidad que yace su origen y funcionamiento. Una organización internacional, es una asociación de Estados.
  2. La voluntariedad que caracteriza su formación originaria. Las organizaciones se crean por Tratados voluntarios entre los Estados fundadores, salvo excepciones en las que son creadas por resoluciones que parten de Conferencias Internacionales. Aquellas entidades si bien orgánicas, que no parten por lo general de Tratados constituyentes no son propiamente organizaciones internacionales.
  3. La permanencia de su gestión, que la diferencia de conferencias u otras interacciones entre Estados de naturaleza ad hoc, que no son orgánicamente permanentes.
  4. La autonomía en su gestión y decisiones. Lo que la consolidada como una entidad nueva, diferente a los Estados que la crearon, pudiendo tomar decisiones al contrario del parecer de los Estados que la constituyeron.
  5. La cooperación que es de hecho la razón de su origen, y que orienta – o debería de – su gestión, buscando que la cooperación entre Estados se institucionalice y satisfaga los intereses que hicieron fuera creada.
  6. Por último, la competencia es un rasgo fundamental. A diferencia de los Estados, cuya soberanía plena se presume siempre, las organizaciones internacionales poseen competencia restringida, derivada del Tratado de institución que los crea.

La cuestión de la competencia es una de las que más discusión ha generado y al respecto considero oportuno ampliar al tópico agregando una diferenciación. Como se ha mencionado, los ámbitos en que puede ejercer competencia dependen directamente de aquellas que se le han asignado al momento de su creación, o con posteriores modificaciones. Se estudia al respecto del punto que además de aquellas competencias establecidas de manera explícita, existen otras implícitas que derivan de la necesidad de cumplir con los fines de la organización.

Ridruejo (2011) menciona al respecto de la competencia implícita que sus orígenes se encuentran en la jurisprudencia de Estados Unidos, de igual manera el Tribunal de la Haya. el caso más significativo es el de la Convención del Derecho de Mar (1982), en la que en su artículo 157, párrafo 2 menciona:

Artículo 157 Naturaleza y principios fundamentales de la Autoridad

  1. La Autoridad tendrá las facultades y funciones que expresamente se le confieren en esta Convención. Tendrá también las facultades accesorias, compatibles con esta Convención, que resulten implícitas y necesarias para el ejercicio de aquellas facultades y funciones con respecto a las actividades en la Zona

 

  • Las Organizaciones Internacionales y el Derecho Internacional.

Como se ha mencionado, los Estados poseen preeminencia en la actuación dentro del Derecho Internacional y son quienes en gran parte crean y se someten al mismo. Sin embargo, las organizaciones internacionales forman parte hoy del corolario y se admiten relaciones entre aquel conjunto de normas y estas entidades.

Menciona Diez de Velazco (1999) que el Derecho Internacional ha tenido que aceptar a las Organizaciones como sujetos, dada su creciente importancia, sobre todo posterior a la Segunda Guerra  Mundial y el surgimiento de la ONU. El fundamento primordial del reconocimiento de la subjetividad internacional de estas entidades estriba en la necesidad de actuación de las mismas en el Derecho Internacional, para el cumplimiento de los fines encomendados por los Estados.

La personalidad internacional de estas entidades ha sido objeto de innumerables discusiones, desde aquellas que negaban que posean atribuciones en el marco normativo del Derecho Internacional, aquella que la igualaba a los Estados soberanos y finalmente a la que nos adherimos: una que comprende la personalidad de las mismas, pero ajustada al instrumento constitutivo. Noción más aceptada en la actualidad.

La Jurisprudencia es una importante herramienta para topar los orígenes de la noción de personalidad jurídica de las Organizaciones y una de las que estimamos más gráficamente mencionada por Diez de Velazco (1999) es la emitida por el Tribunal Permanente de Justicia Internacional en 1927, sobre la naturaleza jurídica de la Comisión Europea del Danubio, en la que: “confirmó de manera implícita la personalidad internacional específica de la misma, distinta a la de un Estado y propia a la de una institución internacional que gozaba de ciertas competencias internacionales.” Estamos delante de los primeros reconocimientos implícitos a través de jurisprudencia de la personalidad jurídica de las Organizaciones Internacionales.

Otro caso paradigmático jurisprudencial es del caso de diplomático sueco Conde Folke Bernadotte, que suscitó un Fallo del Tribunal Internacional de Justicia afirmando la personalidad jurídica de las Naciones Unidas, organización de la cual el mencionado diplomático era funcionario. El fallo sostiene que:

“La organización estaba destinada a ejercer funciones y a gozar derechos – y así lo ha hecho – que no pueden explicarse más que si la Organización posee en amplia medida personalidad internacional y la capacidad de obrar en el plano internacional, y no podría responder a las intenciones de los fundadores si estuviese desprovista de la personalidad internacional. Se debe admitir que sus miembros, al asignarle ciertas funciones, con los deberes y responsabilidades que les acompañan, la han revestido de la competencia necesaria para permitirle cumplir efectivamente estas funciones” (CIJ, 1949. Pág. 178)

La Corte además, reconoce que la existencia de la Organización mencionada, las Naciones Unidas, posee personalidad objetiva al ser oponible a terceros que no sean miembros de la Organización. Según Diez de Velazco esta oponibilidad no puede predicarse para todas las organizaciones internacionales sin distinción, dado que fue atribuida por la Corte a las Naciones Unidas, por las especiales características de esta: “constituye el tipo más elevado de organización internacional”, atendiendo a la cantidad de miembros y distribución geográfica de los mismos, entre otra características.

  • Clasificación.

Las Organizaciones Internacionales pueden clasificarse considerando diferentes  aspectos, pero a la que atenderemos en esta ocasión será a la materia, por ser a mi parecer el de mayor importancia atendiendo al largor del documento. Según dicha perspectiva, podríamos clasificar a estas entidades en Particulares y Generales.

Las primeras, el Tratado instituyente define aspectos en los cuales la cooperación se desarrollará, y centrándose en ellas: cuestiones militares en el caso de la OTAN, por ejemplo, o las agencias especializadas de Naciones Unidas que son creadas para fines específicos. A decir de Ridruejo mencionando a Virraly. la definición de las competencias de la Organización, tiene una finalidad también bastante política. El cambio de sus competencias podría generar inquietudes y problemas entre los integrantes, poniendo en riesgo la entidad y la cooperación.

Para el caso de las segundas, la ayuda mutua se enfoca en todas aquellas que se consideren necesarias, excluyendo sólo algunas cuestiones determinadas por Tratado. Es el caso de las Naciones Unidas.

  • Las Organizaciones por dentro.

Como se ha mencionado, los sujetos preeminentes de las Relaciones Internacionales hoy siguen siendo los Estados, que poseen características bastante similares hablando en términos jurídicos y por ende en cuanto a su clasificación en el Derecho Internacional. La mayoría de los Estados hoy, por dentro maneja la clàsica división de poderes. También hemos mencionado que las Organizaciones Internacionales poseen enormes diferencias entre sí, tanto en composición, competencias, miembros, etc., por lo que resulta ridículo generar una caracterización única. Sin embargo, podemos mencionar algunos aspectos comunes de estas entidades por dentro, y los tipos de órganos que las componen.

En primer lugar, es necesario que las Organizaciones posean órganos propios capaces de tomar decisiones “por sí mismos”, esto con relación a que podrían en algunas oportunidades tomar decisiones al contrario de algunos de los Estados que la crearon.

Las organizaciones, siguiendo una clasificación mencionada por Ridruejo, poseen órganos intergubernamentales. Compuestos por representantes de los diferentes Estados que la crearon, o al menos parte de ellos.  Este tipo de órganos se encuentra por ejemplo en la OMS o las Naciones Unidas. Por otro lado, existen órganos de características no intergubernamentales, como el caso de las secretarias presentes en casi todas las Organizaciones y cuya persona física representante, tenga la nacionalidad que tenga, no representa al gobierno de su país, y se debe única y exclusivamente a la organización de la cual forma parte en carácter de tal. El actual Secretario General de las Naciones Unidas, por ejemplo, es de nacionalidad portuguesa pero no dirige a dicha organizaciones según las directrices del Estado del mencionado país. Los órganos judiciales y parlamentarios también forman parte de los órganos no intergubernamentales.

  • Los organismos internacionales y la legislación nacional.

La República del Paraguay forma parte activa en las relaciones internacionales. La misma, a través de sus disposiciones constitucionales reconoce la existencia de organismos internacionales. Al momento de la sanción de la actual Constitución (1992), el Estado paraguayo formaba parte de diversos organismos, como la ONU, OEA, etc. En su artículo 155, reconoce las relaciones con otras “potencias extranjeras”, es decir: Estados y por otro lado organismos internacionales.

Artículo 155 – DEL TERRITORIO, DE LA SOBERANÍA Y DE LA INENAJENABILIDAD

El territorio nacional jamás podrá ser cedido, transferido, arrendado, ni en forma alguna enajenado, aún temporalmente, a ninguna potencia extranjera. Los Estados que mantengan relaciones diplomáticas con la República, así como los organismos internacionales de los cuales ella forma parte, sólo podrán adquirir los inmuebles necesarios para la sede de sus representaciones, de acuerdo con las prescripciones de la ley. En estos casos, quedará siempre a salvo la soberanía nacional sobre el suelo.

Por otro lado, la norma también reconoce la existencia de un “orden jurídico supranacional”, que no puede existir de otra forma que no sea a través de organismos internacionales, que institucionalizan un grado de cooperación tan desarrollado, al punto de que el Estado concede ciertas competencias al mismo.

Artículo 145 – DEL ORDEN JURÍDICO SUPRANACIONAL

La República del Paraguay, en condiciones de igualdad con otros Estados, admite un orden jurídico supranacional que garantice la vigencia de los derechos humanos, de la paz, de la justicia, de la cooperación y del desarrollo, en lo político, económico, social y cultural. Dichas decisiones sólo podrán adoptarse por mayoría absoluta de cada Cámara del Congreso.

Los citados, son algunas de las organizaciones y agencias que se encuentran presentes en el Paraguay:

Mario Paz Baal Urbieta

Autor

Mario Paz Baal Urbieta

Estudiante avanzado de derecho (Universidad Nacional de Asunción). Editor y redactor en múltiples medios digitales de política nacional en Paraguay y política internacional. Partícipe en numerosas organizaciones y espacios de debate sobre asuntos internacionales.

Up Next

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.