Dispersión Política en el Nuevo Congreso

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La conformación del Congreso elegido, disperso y con varias minorías, obliga a las bancadas a dialogar, concertar, a establecer acuerdos y pactos entre ellas. Las obliga a hacer política, para poder legislar y/o fiscalizar. Los partidos vinculados con la corrupción han sido sancionados por la población. El APRA y Solidaridad Nacional no superan la valla electoral y estarán ausentes del Congreso, aunque en el caso de Podemos Perú el elector ha sido benévolo, pese a sus cuentas pendientes con la justicia (caso Urresti y Luna).

Aquí propongo algunos puntos concisos a tener en cuenta sobre las elecciones del 26 de enero.

  1. Los resultados del 26 de enero, son un débil impulso a la transición y a la innovación del sistema político; exponen una democracia mínima -en votaciones, ideas y liderazgos- con escaso rendimiento, a la espera de nuevas propulsiones. En ese sentido, el “sistema”, en sus componentes buenos y malos, ha ganado y se prepara para reordenarse de cara a las elecciones del 2021 con actores nuevos y conocidos. No hay disrupción.
  2. El porcentaje de ausentismo, voto blanco y nulo fue mucho menor al esperado. La encuesta de Ipsos del 19 de enero registraba un 43,1% de votos blancos y nulos. El ausentismo al final (25,3%) fue muy alto comparado con elecciones congresales previas, pero menor al del referéndum del 2018, donde llegó al 27,68%. Tuvimos el porcentaje más bajo de votos en blanco de las últimas elecciones (un poco más del 2%), y un 16% de votos nulos, algo cercano a resultados anteriores (resultados preliminares).Buena parte de los indecisos decidió en los últimos días, no a favor de quienes llevaban ventaja, sino del FREPAP, Podemos PerúUnión por el Perú. Está claro que en esta ocasión ningún grupo entusiasmó a los electores, y los resultados muestran por mucho la mayor fragmentación del período democrático iniciado en el 2001.
  3. La dispersión, como mencionamos antes es el principal elemento del 26 de Enero, es una cara de la moneda. La otra es el vacío. Nueve partidos concentran poco más de 2/3 de votos válidos, que no se debe como en algunos países a la pluralidad de opciones, sino a la falta de mensajes diferenciadores; ello no enriquece la representación sino la hace más difusa y precaria. El vacío por dispersión amenaza la democracia peruana.
  4. No es cierta la supuesta radicalización de los electores. Al contrario, el segundo mensaje del 26 de Enero es que los ciudadanos premiaron la prudencia y hasta el silencio, y castigaron la estridencia conservadora. En tal sentido, las elecciones completan la despolarización que se inició el 30 de setiembre con la disolución del Congreso.
  5. Una lectura territorial no puede obviar los límites de la élite política limeña para relacionarse con las regiones. En medio de la dispersión, los ciudadanos han votado más por partidos nacionales sin caudillos nacionales que basaron su campaña en sus fuerzas locales en un contexto de un bajo financiamiento electoral.
  6. Las votaciones por el FREPAP, Podemos y UPP son una insurgencia anónima, un rechazo sin pedradas a la élite, con claves diferenciadas. El del FREPAP es un voto “nuevo” pero es un error absolutizar esa votación. No es rural (no registra altas tasas de votación en regiones “rurales”), no es per se antilimeña (el 43% de sus votos son de Lima) ni amazónico/serrano (10 de sus congresistas son de regiones de la costa). El de Podemos no es un voto “nuevo” y el de UPPsolo ha migrado una parte del que tuvo el F. Amplio del 2016.
  7. Esta emergencia no es un fenómeno del propio sistema, aún no, sino una sorpresa electoral. Como sufragio, uno de cada cuatro votos, estos grupos se beneficiaron del éxito de la campaña “no pierdas tu voto”, y en lo político, sus aceptaciones no habría que buscarlas exclusivamente en el radicalismo sino en la animadversión, un “anti” nuevo y más grande que no sabemos si persistirá el 2021. Si hay algo radical ahora, es frente a lo malo conocido.
  8. La reacción de ciertos análisis, “sobretodo analistas” es dramática. A la culpa de “no los vimos venir”, o el “Perú sigue de ignorante como siempre” obviamos el factor de volatilidad, y a eso se agrega una visión contemplativa del FREPAP, un “otro” no contactado, puro y poco civilizado en los códigos democráticos. Poco falta para que se soliciten análisis anatómicos y de sangre, de los políticos diversos, cuya presencia no se entiende.
Benny Mallqui Huamán

Autor

Benny Mallqui Huamán

Estudiante de Ciencia Política y representante estudiantil de la facultad de Derecho y Ciencia Política en la Universidad Nacional Federico Villareal

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