¿El comienzo de un Imperio y el declive de otro?

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La guerra entre Estados Unidos y el Reino de España

En “Causes of War: Power and the Roots of Conflicts”, Van Evera explica que el conflicto bélico se vuelve una opción posible (y hasta deseable) cuando uno de los bandos percibe que la conquista será fácil considerando los factores intervinientes. Entre estos últimos cuentan aspectos tales como la superioridad tecnológica, una doctrina militar sólida, un posicionamiento geográfico ventajoso, y unos arreglos diplomáticos pertinentes (tales como alianzas defensivas, o los comportamientos de balance por parte de potencias offshore). Al respecto Van Evera observa que las variaciones en el equilibrio ofensivo – defensivo generan efectos provocativos respecto de la posibilidad de encarar la empresa de la guerra.

A fines del siglo XIX las potencias europeas se enfrentaban por el reparto de colonias que les valieran avanzadas geográficas estratégicas, acceso a mercados y posibilidad de colocar sus productos. Los EEUU, ajenos a las divisiones territoriales impuestas por la Conferencia de Berlín (durante la cual se repartió el Continente africano) procuraban expandirse sobre el Caribe y el Océano Pacífico. En el primer caso, los dos puntos de interés eran Cuba y Puerto Rico. En el segundo, las Filipinas, y los archipiélagos de las Carolinas, las Marianas y las Palaos.

Los EEUU empiezan a mover estratégicamente sus incipientes flotas en el Pacifico (Guam y Filipinas) y en el Caribe (hacia Cuba, básicamente). En esas fintas de poder los españoles envían un acorazado posicionándolo en aguas contiguas a la Ciudad de Nueva York.

Con la Guerra Civil ya pasada, los EE.UU. empezaban a tener conciencia de potencia y observaban la condición declinante del Reino de España y los deseos de independencia de los territorios caribeños. En este sentido, cabe destacar las consideraciones de Van Evera sobre las ventanas de oportunidad que representan las expansiones oportunistas y de cómo las potencias benignas suelen atacar cuando están en posición ofensiva fuerte.

Respecto de sus capacidades tecnológicas y de su expansión sobre el Caribe, el Gobierno americano veía con especial recelo a la Armada de Brasil. Los brasileños habían adquirido el buque acorazado Riachuelo, y en respuesta la Armada Estadounidense acondicionó el USS MAINE, no será cosa que en un afán y descuido por aprovechar las oportunidades de avance sobre territorios que eran colonias españolas, otro actor de la región desafíe el poder estadounidense en la región.

Así fue como en actitud de expansión defensiva, los EE.UU. enviaron sin previo aviso diplomático al Puerto de La Habana, donde paralelamente desplegaba una consistente propaganda de agitación del sentimiento independentista local apelando a la necesidad de la liberación de estos pueblos respecto del viejo orden colonial español que los mantenía sojuzgados.

Nuevamente se observan en la antesala del conflicto bélico las ventanas de oportunidades que menciona Van Evera, entendidas como una instancia táctica con consecuencias estratégicas y de neto corte ofensivo. El 15 de Febrero de 1898 el USS MAINE -que permanecía fondeado en La Habana- explota durante una recepción que las autoridades españolas a cargo de la isla brindaban a las autoridades navales americanas. El hecho – ¿Consumado? – provocó un ambiente tal que la guerra pareció por entonces la única solución posible, dada la animadversión creciente entre las partes.

El público estadounidense y la población cubana fueron expuestas a una fuerte campaña mediática por parte de los medios americanos en los que se impuso la necesidad de sacar a España de la región. El 25 de Abril los EE.UU. declararon la guerra al Reino de España invocándose entre las causas la afrenta que la explosión del buque representó para el gobierno estadounidense y la necesidad de independizar a la población cubana.

A partir de entonces los EEUU toman la ofensiva definitiva: los españoles sufrían una posición geográfica desventajosa y con un sostenimiento logístico frágil. Capitula Puerto Rico como Estado Asociado y Cuba como Protectorado Americano. La victoria en la Guerra hispano-estadounidense ese mismo año, demostró que Estados Unidos era una potencia mundial.

Felicitas Schwind

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Felicitas Schwind

Alumna en Lic. en Gobierno y Relaciones Internacionales - UADE

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