El Conflicto de Cachemira, un análisis histórico.

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Desde 1947, año de independencia de la India, y su posterior separación de Pakistán, el territorio de Cachemira es una zona disputada por ambos Estados. Han sido varias las ocasiones en las que el conflicto ha escalado hasta desembocar en diferentes conflictos bélicos (1947, 1965 y 1999) y parecería que el fin de las hostilidades del último conflicto (alcanzado mediante un cese al fuego entre ambos países en el año 2003) no ha sido el último hito de la historia.

El pasado 14 de febrero, 40 miembros de la Policía de la Reserva Central de la India fueron asesinados en un atentado sobre el cual el grupo terrorista de origen pakistaní Jaish-e-Mohammed (JeM) reclamó responsabilidad. Ante este hecho el gobierno de Pakistán negó cualquier tipo de participación.

En días posteriores, el 26 de febrero, la Fuerza Aérea India atacó, en territorio Pakistaní, lo que ellos declararon como un campo de entrenamiento terrorista, localizado en Cachemira y con el objetivo de acabar con militantes del JeM. Desde el país vecino declararon que no hubo víctimas de los mencionados ataques.

Tanto ese mismo día como el siguiente, ambos Estados intercambiaron disparos con el resultado de 10 heridos para el lado indio (todos ellos militares) y 4 para el lado pakistaní (civiles).

Finalmente, el 27 de febrero, Pakistán realizó ataques aéreos en la zona india de Cachemira. Por otro lado, Pakistán declaró haber derribado dos aviones indios sobre su espacio aéreo y capturado uno de sus pilotos quien fue posteriormente liberado el 1 de marzo, una muestra de su voluntad de disminuir la fricción entre ambos países.

En simultáneo, el gobierno Pakistaní dio más señales de tener intenciones de reducir las tensiones entre ambos estados por lo que liberó 100 prisioneros indios que se encontraban privados de su libertad en Pakistán y al mismo tiempo dijo que liberaría a 260 prisioneros más.

Pero el 7 de abril, el ministro de Relaciones Exteriores pakistaní Shah Mahmood Qureshi dijo públicamente que poseía “información confiable” de que India planeaba un ataque a Pakistán entre los días 16 y 20 de abril. El ministro mencionó asimismo que su par Indio, Narendra Modi, dió luz verde para atacar territorio Pakistaní fuera de la zona de Cachemira a lo que el gobierno Indio respondió que las afirmaciones de Qureshi carecían de sustento y que alentaban a los militantes pakistaníes a atacar blancos en la India. Qureshi posteriormente dijo que en Cachemira podrían ocurrir incidentes como el del 14 de febrero con el objetivo de imponer presión diplomática sobre Pakistán y justificar la acción militar india sobre el Estado vecino.

En este punto se observa un revés en lo relativo a las tensiones que fueron en aumento durante este año. Aunque aún es muy pronto para evaluar las consecuencias de estas declaraciones, no cabe duda de que implican un aumento de la incertidumbre en la situación entre ambos Estados. Es necesario mencionar que este hecho podría tener consecuencias en las elecciones legislativas indias a realizarse el próximo jueves 11 de abril que podrían perjudicar o beneficiar al gobierno del Bharatiya Janata encabezado por Modi lo que a su vez seguramente incidirá sobre el conflicto.

Pero para entender verdaderamente la razón y la raíz del problema hay que preguntarse: ¿Cuál es la razón que lleva a India y a Pakistán a encontrarse en este conflicto? Siguiendo a Stuart Bremer podemos dar respuesta a esta pregunta diciendo que India y Pakistán se encuentran sumidos en este conflicto por varios motivos: En primer lugar, podemos decir que la proximidad geográfica entre ambos Estados ha facilitado la escalada del conflicto en tanto estos son limítrofes y la lucha gira en torno a Cachemira, un territorio fronterizo entre ambos. La razón por la cual el conflicto tiene lugar en este territorio se remonta a 1947, momento en el que la India logró la independencia del Reino Unido así como también de la división entre India y Pakistán, cuyas razones son de índole principalmente religiosa (la mayoría de los indios profesa el hinduismo mientras que los pakistaníes son una población mayormente musulmana). Por otro lado ante esta situación, la región de Cachemira siendo de población mayormente musulmana optó voluntariamente por pertenecer a la India, situación que generó el conflicto en primer lugar.

Por otro lado la lucha ha estallado en varias ocasiones. En consonancia con lo que plantea Bremer, una sola pelea no resuelve un conflicto. De hecho, fueron 3 las guerras en las que se involucraron estos Estados entre sí en 1947, 1965 y 1999. Lo interesante es que el último de los mencionados conflictos tuvo lugar cuando ambos países contaban ya con armamento nuclear, lo que nos lleva a pensar en la posibilidad de un nuevo conflicto en ciernes. Ambos Estados son potencias nucleares (desde épocas similares) con disponibilidad de armamento de destrucción masiva, por lo que puede interpretarse que ambos se arman a sí mismos para igualarse y buscar equiparar fortalezas a la hora del conflicto. De momento ninguno de los dos ha decidido utilizar este tipo de armamento contra el país vecino pero, si bien la probabilidad es baja, no es imposible que esto suceda.

En consonancia con lo explicado anteriormente, las probabilidades de un conflicto nuclear son prácticamente nulas ya que no hay un escenario de violencia que preceda a una circunstancia tal y al mismo tiempo en caso de que una de las dos naciones decida utilizar su arsenal nuclear contra la otra esta podría tomar represalias que llevarían a una destrucción mutua asegurada. Ninguno de los dos Estados desea, tanto por los costos que representa, como por la poca ganancia que representa en comparación a esos costos. El costo de destruir al agresor no justifica los beneficios de hacerlo ya que los beneficios que representaría la destrucción del enemigo son inciertos.

Otra razón del conflicto es que Pakistán busca cambiar la distribución de poder entre ambos Estados. El rol dominante que anteriormente ocupaban los británicos en el territorio, es ahora ocupado por la India, un poder regional en alza que intimida a Pakistán que posee capacidades económicas casi 9 veces menores a las de su vecino y un armamento muy

inferior, además de un ejército mucho más reducido (más de 6 veces menor). La asimetría entre ambos genera que Pakistán busque reducirla y que lo haga a través de una carrera armamentística con su país vecino. Cabe aclarar que ninguno de los Estados es firmante del Tratado de No Proliferación De Armas Nucleares y que su desarrollo de armas nucleares tuvo lugar a puertas cerradas.

Para Van Evera, cuando la ofensa prevalece, las carreras armamentísticas prevalecen. Es por esto que no debería sorprendernos un aumento de armamento de ambos países en el caso de que los conflictos sigan escalando. En la misma línea argumental, el autor explica que las carreras armamentísticas a su vez acrecientan otros peligros abriendo ventanas de oportunidad y vulnerabilidad para ambos lados del conflicto. Al mismo tiempo (y muy peligrosamente) se genera un falso optimismo que causa cambios en la estrategia militar que confunden a los policymakers (quienes designan las políticas a seguir) en las estimaciones de poder relativo del Estado enemigo.

En este punto del conflicto, queda aún por verse qué acciones llevarán a cabo India y Pakistán. Aún no está claro si optarán por la guerra o si buscarán lograr una paz definitiva a un conflicto que lleva 72 años en desarrollo. Lo que sí queda claro es que la posibilidad de guerra entre estos Estados es una realidad y esto explica en parte porque ambos poseen la cantidad de armamento anteriormente mencionada. Los Estados sólo designan recursos para un conflicto que creen que es plausible de suceder.

Nicolas Morales

Autor

Nicolas Morales

Estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales - UADE

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