El que pega primero, ¿pega mejor?

Sin comentarios

En una escalada de tensiones entre dos países nuclearmente armados se debe entender la capacidad que tienen los mismos para, en primer lugar efectuar el primer ataque y en segundo lugar la capacidad de respuesta o second strike.

Van Evera en sus estudios, sostiene que el que ataca primero obtiene una ventaja ofensiva porque un ataque sorpresa exitoso proporciona mayores ganancias y evita mayor peligro. Por lo tanto, un ataque sorpresa puede cambiar la relación de fuerza a favor del atacante.Ahora, extrapolando la idea planteada anteriormente en un contexto de conflicto nuclear, se puede traducir en algunos casos que el primer ataque significaría la destrucción total del enemigo, dejándolo sin capacidad de respuesta directa.

Retomando el concepto de Second Strike este se define como la capacidad que tiene un actor para contraatacar después de que se lo ha infringido. Es decir, que en el caso de un ataque nuclear de un Estado hacia otro, el segundo Estado podría sobrevivir a un ataque inicial y tener la capacidad de contrarrestar con un golpe.

Este concepto constituyó un elemento disuasivo nuclear clave durante la Guerra Fría, esto explica en parte la cantidad extraordinariamente alta de armas nucleares mantenidas tanto por los Estados Unidos como por la Unión Soviética durante la carrera armamentista.

En un contexto en el cual las capacidades pueden llevar a una destrucción mutua asegurada, la estrategia disuasiva se traduce en dos grandes medios de acción. En primer lugar la suficiencia que tiene un Estado para poder atacar y el daño que este puede generar, y en segundo lugar la respuesta que se puede dar o no por parte del infringido.

La prioridad de un Estado es destruir la capacidad del otro para lanzar armas nucleares.

En el caso de no poder contener el ataque nuclear, la única forma posible de efectuar un Second Strike, hasta ahora, es a través de misiles lanzados desde submarinos. Los submarinos pueden ocultarse de los radares enemigos bajo el agua y retener la capacidad de lanzar misiles nucleares.

En los últimos meses la atención se centró en las tensiones entre India y Pakistán ya que una serie de acontecimientos entrelazaron y generaron tanto un despliegue de acciones diplomáticas como el movimiento efectivo por parte de los ejércitos de ambas naciones. Ahora bien, se debe analizar qué capacidades tienen estos dos actores en cuestión de una réplica a un ataque nuclear a manos del contrincante.

Se plantea que frente a un conflicto nuclear, la India tiene mayores ventajas frente a Pakistán, es por ello que en los últimos años y en especial el pasado, el segundo país aquí nombrado se embarcó en un desarrollo sin precedentes de su capacidad de respuesta a un ataque del Estado vecino.

En el caso de la India se desarrolló una tríada nuclear que en las últimas décadas adquirió el completo control de la disuasión y consiguió la conformación de una estructura nuclear que le permite un contraataque efectivo respecto a Pakistán.

El armamento nuclear de la India tiene en su bastión principal los cazabombarderos, que configuran la principal fuerza de la triada, desarrolló la capacidad terrestre con la conformación y la confección de misiles balísticos terrestres.

La armada de la india posee el submarino nuclear INS Arihant, que es autóctono, y que lleva misiles con armamento nuclear, lo que le da a la India una segunda capacidad de ataque segura. Según las declaraciones de la India, el submarino nuclear está equipado con los misiles K-15 (Sagarika) y K-4. El misil Sagarika tiene un alcance de 750 a 1.500 km y puede llevar una ojiva de 1 toneladas; El K-4 es un misil mucho más grande que tiene un alcance de 3.500 km con una capacidad de ojiva de 2.5 ton.

Todo esto le daría la oportunidad de que si se le destruye las instalaciones y los aviones portadores de misiles nucleares, de poder contraatacar poniendo en funcionamiento el submarino nuclear anteriormente mencionado.

Por su parte, Pakistán ha desarrollado la capacidad de Second Strike, y se ha destacado el testeo del misil BABUR 3, en el cual depositaria la disuasión en el terreno de los submarinos, pero en cuestiones técnicas y como explican las agencias de testeo la capacidad de estos misiles son acotadas ya que no despliegan el suficiente alcance en comparación con los pares indios.

En definitiva, Pakistán pudo desarrollar un Second Strike limitado pero que funciona para mantener su postura disuasiva con respeto a la India. Pakistan sólo ha montado su sistema se Second Strike en respuesta y en concordancia de su plan, ya que para el gobierno musulmán una carrera nuclear contra el vecino sería implicarse en una cuestión que conlleva la devastación completa del país.

Otra cuestión importante es cómo se diferencian las estructuras de mando y decisión con respecto a un ataque nuclear. En el caso de India se destaca que la determinación es una combinación entre instituciones civiles creadas específicamente para la seguridad internacional y un alto comisionado militar, pero en dicha estructura la decisión final recae en el Primer Ministro, poniendo así una primacía del orden civil político sobre el militar.

En contraposición, Pakistán no tiene un sistema de contrapesos decisorio en el cual el brazo militar se posiciona como el único en el responsable de las elecciones sobre una ofensiva nuclear.

Donde las tomas de decisiones muchas veces se dan por canales difusos y en un sentido acotado, la nueva configuración de los planteamientos nucleares de ambos actores y las diferencias reales de los mismos en respecto a las capacidades que poseen,  implica un nuevo posicionamiento de las naciones con respecto a la aniquilación total de ambas naciones y la suficiencia para responder a dichos ataques.

Claro está que una guerra nuclear necesitará de una escalada de tensiones y despliegue de los ejércitos sin precedentes en la historia de ambos países.

En el tablero de ajedrez de la disuasión las naciones responden según la dinámica y los movimientos que el contrincante plantee y en este caso se evidencia de forma implícita que ambos se ven con recelo en cuanto se adquiere una nueva capacidad para destruir al otro y es por ello que se apuran para equiparar y superar las falencias que se le puedan traducir en debilidades en materia nuclear.

Alejo Sanchez Piccat

Autor

Alejo Sanchez Piccat

Estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales - UADE

Up Next

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.