La “amenaza de seguridad” China

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El disparador inicial de este artículo de opinión fue la última sanción realizada por Estados Unidos hacia China, a través de Huawei, en medio de la guerra comercial entre ambos países. Pero lo que se desarrollara en el mismo es como China se ha “construido en amenaza” para los Estados Unidos.

Partiendo del supuesto de que Estados Unidos es la única “súper potencia” en base a la definición de Buzan (2004), de que es el único Estado con: (1) capacidades militares globales, (2) una estructura económica fuerte (capaz de sostener un ejercicio global de dichas capacidades militares), y (3) que cuenta con el componente externo del reconocimiento por parte de los demás actores (estados).

Y el hecho de que ser la única “súper potencia”, en términos de Larson y Shevchenko (2010), implica estar en la cima del “estatus social” del sistema internacional.

Podemos concebir que el surgimiento de una nueva “súper potencia” sería considerado como una “amenaza” por parte de Estados Unidos, debido a que el “estatus social” es un “bien posicional”. Lo cual significa que el ascenso de una nueva “súper potencia”, lo seria en detrimento del “estatus” estadounidense.

China es considerado una amenaza y no un riesgo, por parte de los Estados Unidos porque, de entre todos los “grandes poderes”, es el que más probabilidades tiene de convertirse en “súper potencia” en el corto plazo.

De todas formas, hay cierto escepticismo en torno a si China realmente tiene las condiciones (e intenciones) de rivalizar con los Estados Unidos, como “súper potencia” en el futuro.

Como lo muestra Ikenberry en “La ilusión de la geo-política” (2014), China está impedido a ejercer una efectiva proyección de poder por fuera de su región (requisito excluyente para ser “súper potencia” y ulterior “amenaza”), por su propia geografía.

China, a diferencia de Estados Unidos, ve su acceso a otras regiones condicionado por su “desventaja geográfica” natural y a una conflictiva relación con sus “vecinos”, estando así confinado a su propia “geo-political box”.

Además, podemos concebir que China, seguirá estando encasillado como “gran poder”, como lo define Buzan (2004), en base a que aún no posee, ni proyecta tener (en el corto plazo) un poder económico y capacidades militares de alcance global.

Ni bien, debido al conocido “crecimiento a tasas chinas”, China ha logrado reducir la brecha entre su economía y la estadounidense, sigue existiendo una clara diferencia entre estas. Y se proyecta una desaceleración de su economía producto de la sobre-producción, en los próximos años.

En el apartado militar, el patrón es el mismo, China esta 3ro en cuanto a capacidades militares a nivel mundial, pero sigue sin estar a la par de Estados Unidos (puesto n°1 seguido por Rusia).

Podemos concluir que la probabilidad de una “súper potencia china” está sobredimensionada. China actualmente no reúne los requisitos o condiciones necesarias para proyectar su poder a escala global, descriptos por Buzan en 2004.

China es considerada como una amenaza (entendida como un actor o evento capaz de cambiar o influir en el estatus social imperante) por parte de Estados Unidos, no por su posibilidad de ascenso a “súper potencia”, sino por su consolidación como “gran poder responsable” (producto de su estrategia de “creatividad social”, visto en: Larson y Shevchenko, 2010) post-guerra fría.

A su vez, el actual sistema internacional, difiere bastante del descrito por Buzan en 2004, este no cuenta con ninguna “súper potencia” en la cima del “estatus social” (Larson y Shevchenko, 2010), sino con “grandes poderes” y “poderes regionales”.

Estados Unidos dejo ser la “súper potencia” post-guerra fría de principios de los 2000 y paso a ser un “gran poder” (al igual que China y Rusia), conservando aun el liderazgo mundial. Por lo tanto, el “estatus social” más alto del sistema internacional hoy: se compone por grandes poderes y “poderes regionales” en sus niveles más bajos.

El descenso estadounidense y el ascenso chino/ruso a “grandes poderes”, implica la necesidad de Estados Unidos de revaluar el tipo y nivel de amenazas que invocan China y Rusia, en el mantenimiento de su liderazgo y estatus social.

A su vez, de igual forma que la invención de misiles de largo alcance cambio la lógica de la guerra entre Estados, (en tanto el rol principal de los ejércitos se vio disminuido, por la nueva vulnerabilidad que evocaban los misiles) el ciber-espacio ha presentado un nuevo paradigma.

El ciber espacio ha permitido recortar las asimetrías entre las capacidades ofensivas de los Estados. Ni China, ni Rusia precisan reposar toda su capacidad ofensiva en la adquisición de arsenales nucleares, ejércitos masivos, rodados o flotas marítimas/aéreas de última generación (raw power), puesto que el ciber espacio evoca la posibilidad de ciber ataques.

Esta es mi consideración, de porque China constituye una amenaza para los Estados Unidos. En síntesis, ambos se encuentran en un mismo nivel (grandes poderes), corriendo el país del norte con cierta ventaja.

La sanción estadounidense hacia Huawei, responde a la vulnerabilidad que invoca permitir un acercamiento de una de las empresas de telefonía chinas más grandes del mundo al tráfico de información estadounidense, en un contexto donde el robo de información o ciber ataques por parte de otro estado son hechos posibles (poco probables tal vez, pero posibles, al fin y al cabo).

Patricio Gonzalez
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