¿Se debe cambiar el enfoque prohibicionista hacia las drogas?

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Desde la prohibición del alcohol de 1919 hasta la actual guerra contra las drogas, lo único que se ha logrado con estas medidas es un auge del narcotráfico y crimen organizado. El debate está instalado en toda la región, La OEA estimó que los ingresos generados por el narcotráfico superan los 300.000 millones de dólares anuales.


Foto:Agencia Federal Antidrogas

  Soldados estadounidenses custodiando los cultivos de opio en Afganistán

La administración de Nixon en EE.UU declaró una guerra contra las drogas aprobando la Drug Abuse Prevention and Control Act de 1970, que prohibió toda una serie de drogas casi con las mismas razones establecidas durante la ley seca. Se creó un estado generalizado de persecución contra dichas sustancias que influyó en todos los demás países para que endurecieran las penas contra su comercio y consumo y para que se creasen brigadas y unidades específicas contra los narcóticos. Nixon también impulsó la redacción de la Convención Internacional de la ONU de 1971 sobre Sustancias Psicotrópicas, la decisión de los gobernantes de aquella época fue unánime y continua vigente hasta el día de hoy.

Es importante aclarar que legalizar las drogas no es lo mismo que promover su uso. El hecho de que una droga sea buena o mala para la salud no determina que ésta deba estar prohibida o no, mucha gente cree que la droga debe estar prohibida por los efectos negativos que estas pueden producir, pero no tienen una respuesta lógica cuando les recuerdan que en los mismos kioscos donde se venden golosinas para niños también venden cigarrillos y bebidas alcohólicas. La legalización tiene como objetivo quitar el monopolio a los narcotraficantes, se basa en que la guerra contra las drogas no alcanzó su objetivo en ningún lugar del mundo y no solo eso, sino que empeoro notablemente la situación previa creando un clima perfecto para que se multipliquen los carteles de narcotraficantes, se basa también en separar los mercados de drogas, en que las sustancias adulteradas o en mal estado aumentan el riesgo de daño a la salud y en la inconstitucionalidad de prohibir acciones que no alteran el orden público ni perjudican a terceros.

Es erróneo afirmar que la legalización de las drogas aumentará su consumo, Como prueba de esto podemos observar las estadísticas de Canadá , Australia, Portugal, República Checa, Irán, Holanda, España, Suiza y varios Estados de EE.UU. donde el cannabis es legal y no ha aumentado el consumo.

El alcohol es la droga más dañina, inclusive por delante de la cocaína, si se tiene en cuenta su efecto social, en especial sobre el entorno del usuario, además del daño a la salud. A pesar de esto, su consumo es legal y masivo en casi todo el mundo e incluso es promovido como algo bueno en las publicidades. Esto demuestra que la oposición a la legalización del consumo de otras drogas, como la marihuana, no es por el daño que producen sino por otros motivos.  En una entrevista que le realizaron en 1991 a Milton Friedman en el Foro Americano sobre Drogas, un programa de debate nacional sobre asuntos públicos, afirmó que “si se observa la guerra contra las drogas (se refiere al gobierno de EE.UU) desde un punto de vista puramente económico, el papel del gobierno es proteger al cartel de las drogas. Esta es la realidad, literalmente”. El periodista le preguntó: “¿Lo hace bien?”. El Premio Nobel de Economía contestó: “Excelentemente. ¿Qué quiero decir con esto? En un libre mercado normal hay miles de importadores y exportadores. Cualquiera puede entrar en el negocio. Pero es muy difícil que un pequeño empresario pueda dedicarse al negocio de importación de drogas, porque nuestros esfuerzos por impedirlo esencialmente lo hacen enormemente costoso. Así que la única gente que puede sobrevivir en ese negocio es ese tipo de gente como la de los históricos grandes carteles, que tienen suficiente dinero como para tener flotas de aviones, métodos sofisticados y cosas así. Además de eso, al no permitir esos productores y arrestar, por ejemplo, a los cultivadores locales de marihuana, el Gobierno mantiene alto el precio de esos productos. ¿Qué más querría un monopolista? Tiene un gobierno que se lo pone muy difícil a todos sus competidores y mantiene alto el precio de sus productos. Es como estar en el cielo”. Para ejemplificar la situación, Friedman afirmó que “ahora ocurre lo mismo que bajo la prohibición del alcohol”.

¿Entonces por qué el mundo mantiene una inútil guerra contra las drogas que fracaso en su objetivo principal de controlar la oferta de drogas y solo provoco una proliferación de la violencia y un notable aumento del consumo de sustancias prohibidas?

Son varios los motivos, por un lado es sabido que el dinero del narcotráfico financia campañas políticas en muchos países del mundo, no se puede esperar que un candidato beneficiado por plata de narcos elimine la prohibición porque le quitaría todo el negocio al financista de su propia campaña.

Foto:AFAD

Dinero encontrado en la casa de Mexico de un narcotraficante, con todo el dinero y objetos de valor encontrados dentro de la casa del narco se calculó que alcanzaría como para pagar el seguro médico de cada hombre, mujer y niño estadounidense por 12 años!

El elevado precio de venta de las drogas ilegales (que tienen un bajo costo de producción) se debe a que cuando se reducen los oferentes de un producto, este se podrá vender a un mayor precio, y ese precio también aumentara proporcionalmente al riesgo que tenga traficar esa sustancia.

La prohibición es una excusa perfecta para ir en detrimento de las libertades individuales, En países de poca transparencia institucional como los de América Latina, cuando los funcionarios sienten que tienen amplia discrecionalidad sobre el ciudadano común suceden todo tipo de actos de corrupción y abusos como por ejemplo: coimas a jueces y policías, venta de sentencias, penas reducidas, expropiaciones arbitrarias, venganzas, etc.

Estamos en el año 2015 y es hora de cambiar el enfoque prohibicionista del pasado que algunos países todavía quieren mantener, la legalización no sólo expulsará a los traficantes, sino que también el problema de las drogas ilegales pasara de ser un problema de ley y orden a transformarse en uno de salud pública, que es como debe ser tratado. Los gobiernos así recaudarían muchísimos impuestos y deberían regular el comercio de drogas, además de aplicar los fondos recaudados (de los impuestos sobre la droga, como hoy sobre el cigarrillo y las bebidas alcohólicas) y de reasignar los inmensos presupuestos del combate al narcotráfico para educar a la población sobre los riesgos del consumo de drogas y para tratar las adicciones. 

Nicolas Flores

Autor

Nicolas Flores

Estudiante de la Lic. en Gobierno y Relaciones Internacionales (UADE)

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2 Discussion to this post

  1. Walter White says:

    Nice article!

  2. Augusto says:

    Gracias por el artículo Nicolás! Lamentablemente bajo la perspectiva política vigente y aún con “mas muertes por consumo de drogas” , esto no pareciera cambiar.

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