La Reforma del Consejo de Seguridad. Parte 1

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Creo que más allá de las críticas hacia el Consejo existe una frase que engloba brevemente la realidad: “La composición del Consejo de Seguridad responde al orden que ya no es el actual”


En esta serie de breves análisis pretendo canalizar las ideas en torno a la realidad del Consejo de Seguridad y explorar las alternativas que se han propuesto para democratizar y agilizar el trabajo de este órgano.

Podemos decir que la misma concepción de lo que conocemos por Naciones Unidas fue el “segundo intento” de la comunidad Mundial en crear organismos que cooperen en reducir las guerras y conflictos armados entre estados en esta magnitud, la Sociedad de las Naciones había fallado y al finalizar la Segunda Guerra Mundial aquellos lideres vencedores sentarían las piedras de lo que hoy sería el organismo más grande del mundo a juzgar por la cantidad de asociados a ella, y que entre varios organismos de vital importancia posee un Consejo de sólo 15 Miembros, un Consejo que se encuentra liderado (basándonos en que el poder de veto es una forma innegable de liderazgo) por las potencias vencedoras de la catastrófica Segunda Guerra Mundial (personalmente creo que no todos los 5 países deberían de ser reputados como vencedores de dicho conflicto, pero es otra historia…)

Se ha discutido en demasía la falta de democracia que impera en el Consejo de Seguridad, considerando que menos del 10% de los países tienen asiento en el organismo que “monopoliza la paz y la seguridad internacionales”, o explicado en términos más legales; Legaliza las Guerras (que por lo general no son iniciados por estos Estados)

Los debates han girado en torno a varios enfoques como por ejemplo y como he mencionado, la legitimidad de vencedores que poseen estos Estados, mencionándose el hecho de que la misma Francia aparezca como potencia vencedora siendo que no ha sido más que un aliado de las potencias vencedoras al igual que otras decenas de países. Cuestiones como la de la representación que Rusia ha heredado de la personería jurídica de la URSS, con el permiso de las demás Repúblicas que anteriormente conformaban la ahora desparecida superpotencia soviética

La misma República Popular China conocida por todos hoy (y de hecho la única que hemos conocido personas nacidas mucho después de los 90 como es mi caso) “no es la misma” China que había triunfado contra Japón en compañía de las potencias aliadas, desde luego y de ninguna manera pretendo restar legitimidad de representación a los países mencionados, pero son cuestiones a tener en cuenta con importancia para entablar esta serie de breves acotaciones sobre el tema.

Así también se ha criticado que los países que se encuentran en asientos permanentes en el Consejo que discute la paz del globo, es casi el mismo grupo de países que lideran el mercado de venta de armas de todo tipo, y que por lógica la venta de los mismos genera ingresos económicos, es decir “convienen”.

Comprendo que este hecho no podría ser un excluyente para que estos países posean asientos, sobre todo partiendo de que es status de líder de la victoria contra la Alemania nazi, y que inminentemente han sido ya desde la década del 40 o antes potencias económicas y militares, ahora “gendarmes” de la seguridad mundial.

Han sido bastas las críticas que ha recibido la organización de las Naciones Unidas, sobre todo en torno a la resolución y la falta de actuación ante conflictos, no tanto respecto a la ayuda humanitaria ámbito en el cual la ONU ha cooperado enormemente a disminuir sufrimiento en todo el mundo. Pero la cuestión que nos atañe el día de hoy, es la del Consejo de Seguridad, como se sabe existen 10 estados seleccionados por periodos temporales de 2 años y 5 permanentes con Derecho a Veto, así también cualquier estado de la ONU puede presenciar las sesiones como observadora (de hecho, muchas veces la presencia de estas delegaciones observadoras se ha vuelto sumamente necesaria para las deliberaciones)

Las proposiciones para la reforma de este organismo ha caído de fuera y nacido dentro, ya en las negociaciones informales desde la decáda del 70 se había discutido la cuestión. Los estados partes en el Asamblea General iniciarían procesos de negociación intergubernamental, ya en la Declaración del Milenio en el año 2000, los países declararían sus deseos de “Redoblar nuestros esfuerzos por reformar ampliamente el Consejo de Segur id ad en todos sus aspectos.”

En el clímax de las sesiones de setiembre del 2008 se iniciarían negociaciones tendientes a la reforma del mencionado organismo. Solo un año después, en el 2009 los estados decidirían: “continuar de inmediato las negociaciones intergubernamentales sobre la reforma del Consejo de Seguridad en sesiones plenarias oficiosas de la Asamblea durante su sexagésimo cuarto período de sesiones, conforme a lo dispuesto en la decisión 62/557”

Las ideas del G-4

El G-4 compuesto por Alemania, Japón e India en el 2005 propone ampliar el número de asientos en el Consejo de Seguridad de 15 a 25. De entre los diez asientos seis serían permanentes, siendo los integrantes del G-4 y dos para África. Podría decirse que esta propuesta tenía cierto tipo de apoyo por parte de países europeos, pero una negativa radical de parte de Italia y España, es necesaria la existencia de una mayoría en la Asamblea General, que debería ser el detonante democratizador necesario que blinde de legitimidad a la reforma, por un lado era de esperarse la negativa China a la inclusión nipona, por obvias razones. Por otro lado, la propuesta tenía una traba de envergadura regional para el coloso brasileño: la pretensión Mexicana y Argentina que poseen los “requisitos” económicos y militares (comparándola con los países de la región) y su consecuente negativa que de que sea Brasil el cupo latinoamericano en la reforma. Por lo que darían inicio a propuestas similares en contraposición, cuestión que será analizada más adelante.

Por un lado, los países que impulsan estas reformas arguyen su nivel de desarrollo económico y militar, además de que se manejan bajo sistemas democráticos. Por otro lado, cuestiones sin resolver como los cupos a África o la aceptación que estas ideas tengan en el seno del Consejo (donde solo poseen respaldo del Reino Unido y Francia, y algunos Estados apoyados por Rusia o China) o la Asamblea General (donde solo poseen el apoyo de una veintena de Miembros) siguen estando discutidas en el tapete.

Este proyecto además tiene como “rivales” a otras propuestas como la de la “Unión por el Consenso” en que las que se encuentra la Italia oponiéndose a Alemania en el Consejo y Pakistán en detrimento de la India, así como México y Argentina, que como se ha mencionado no desean ceder el incierto curul en el Consejo a Brasil.

El costo de la Idea

Lo curioso de la propuesta del G-4 es la heterogeneidad en cuanto a la política exterior de sus miembros, siendo Brasil y la India miembros de la contra hegemónica BRICS y “Estados Ballena”, Japón aliado estadounidense desde aquella capitulación que reconfiguro para siempre su política exterior y una Alemania que lidera en materia económica y política el ferrocarril de la Unión Europea, en la que paradójicamente posee férreos opositores a su candidatura. Existen diferencias en cuanto a la cooperación militar que poseen estos cuatro Estados con otros del Consejo, al igual los procesos de Integración regional de las cuales son parte.

Al parecer la necesidad de integrar el Consejo ha pesado más que las diferencias que poseen, pero no podría esperarse –en caso de aprobarse la propuesta- una integración en bloque de estos Estados, al ser la alianza del G-4 en materia de seguridad meramente coyuntural, y “electoral”. Es decir, sería lógico ver esfuerzos en conjunto de estos Estados para lograr el consenso necesario (por el momento bastante lejano) pero en un Consejo de Seguridad Integrado por el G-4 más los actuales miembros permanentes, esperaría que por ejemplo China y Rusia reconfiguren su bloque con la India y Brasil, y Alemania y Japón con los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, y en la coexistencia de estos bloques no existe más que una ampliación de los mencionados grupos que suelen manifestar posturas divergentes, no así una verdadera “democratización” del Consejo.

Otros proyectos como el correspondientes al de “Unidos para el Consenso”, o las Propuestas Unión Africana serán expuestos en las Partes posteriores de este artículo.

Foto: Security Council Estado Internacional

Fuentes:

http://www.cinu.org.mx/onu/reforma_cs/reforma_cs.htm

http://elordenmundial.com/relaciones-internacionales/la-reforma-del-consejo-de-seguridad-de-la-onu/

http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/eeuu-dialogo+trasatlantico/ari+106-2005

http://www.bbc.co.uk/spanish/specials/1228_onu/page4.shtml

Mario Paz Baal Urbieta

Autor

Mario Paz Baal Urbieta

Estudiante avanzado de derecho (Universidad Nacional de Asunción). Editor y redactor en múltiples medios digitales de política nacional en Paraguay y política internacional. Partícipe en numerosas organizaciones y espacios de debate sobre asuntos internacionales.

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