La Reforma del Consejo de Seguridad. Parte 2

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En la entrega anterior se había hablado del lento proceso iniciado en torno a la reforma del en teoría único consejo para autorizar y legalizar el uso de la fuerza aprobado por la mayoría de los miembros de la comunidad internacional, quizás algunos en detrimento de la mayoría detienen dicho proceso, pero también parte de esa mayoría de naciones busca en lugar de democratizar lo solo lograr un curul a través del cual ser parte de una nueva minoría. Esta edición versa sobre una de las propuestas para la reforma: “Las Ideas del G4”


El llamado G-4 compuesto por Alemania, Japón e India en el 2005 propone ampliar el número de asientos en el Consejo de Seguridad de 15 a 25. De entre los diez asientos seis serían permanentes, siendo los integrantes del G-4 y dos para África. Podría decirse que esta propuesta tenía cierto tipo de apoyo por parte de países europeos, pero una negativa radical de parte de Italia y España, es necesaria la existencia de una mayoría en la Asamblea General, que debería ser el detonante democratizador necesario que blinde de legitimidad a la reforma, por un lado era de esperarse la negativa China a la inclusión nipona, por obvias razones (entre las que se encuentran la disputa por la hegemonía en Asia Pacifico, aunque la “hegemonia” japonesa en realidad es en base a la alianza conyugal con Estados Unidos, pero esta es otra cuestión)

Sería lógico ver esfuerzos en conjunto de estos Estados para lograr el consenso necesario (por el momento bastante lejano) pero en un Consejo de Seguridad Integrado por el G-4 más los actuales miembros permanentes, esperaría que por ejemplo China y Rusia reconfiguren su bloque con la India y Brasil, y Alemania y Japón con los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, y en la coexistencia de estos bloques no existe más que una ampliación de los mencionados grupos que suelen manifestar posturas divergentes, no así una verdadera “democratización” del Consejo.

Por otro lado, la propuesta posee una traba de envergadura regional para el coloso brasileño: la pretensión Mexicana y Argentina que poseen los “requisitos” económicos y militares (comparándola con los países de la región) y su consecuente negativa que de que sea Brasil el cupo latinoamericano en la reforma. Por lo que darían inicio a propuestas similares en contraposición, cuestión que será analizada en la tercera parte de estos análisis.

Por un lado, los países que impulsan estas reformas arguyen su nivel de desarrollo económico y militar, además de que se manejan bajo sistemas democráticos. Por otro lado, cuestiones sin resolver como los cupos a África o la aceptación que estas ideas tengan en el seno del Consejo (donde solo poseen respaldo del Reino Unido y Francia, y algunos Estados apoyados por Rusia o China) o la Asamblea General (donde solo poseen el apoyo de una veintena de Miembros) siguen estando discutidas en el tapete, y son la principal traba política para el avance de esta propuesta.

Este proyecto además tiene como “rivales” a otras propuestas como la de la “Unión por el Consenso” en que las que se encuentra la Italia oponiéndose a Alemania en el Consejo y Pakistán en detrimento de la India, así como México y Argentina, que como se ha mencionado no desean ceder el incierto curul en el Consejo a Brasil.

El costo de la Idea

Lo curioso de la propuesta del G-4 es la heterogeneidad en cuanto a la política exterior de sus miembros, siendo Brasil y la India miembros de la “contra hegemónica” BRICS y “Estados Ballena”, Japón aliado estadounidense desde aquella capitulación que re configuro para siempre su política exterior y una Alemania que lidera en materia económica y política el ferrocarril de la Unión Europea, en la que paradójica mente posee férreos opositores a su candidatura. Existen diferencias en cuanto a la cooperación militar que poseen estos cuatro Estados con otros del Consejo, al igual los procesos de Integración regional de las cuales son parte.

Al parecer la necesidad de integrar el Consejo ha pesado más que las diferencias que poseen, pero no podría esperarse –en caso de aprobarse la propuesta- una integración en bloque de estos Estados, al ser la alianza del G-4 en materia de seguridad meramente coyuntural, y “electoral”.

Es decir, sería lógico ver esfuerzos en conjunto de estos Estados para lograr el consenso necesario (por el momento bastante lejano) pero en un Consejo de Seguridad Integrado por el G-4 más los actuales miembros permanentes, esperaría que por ejemplo China y Rusia reconfiguren su bloque con la India y Brasil, y Alemania y Japón con los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, y en la coexistencia de estos bloques no existe más que una ampliación de los mencionados grupos que suelen manifestar posturas divergentes, no así una verdadera “democratización” del Consejo.

Por: www.vice.com

Mario Paz Baal Urbieta

Autor

Mario Paz Baal Urbieta

Estudiante avanzado de derecho (Universidad Nacional de Asunción). Editor y redactor en múltiples medios digitales de política nacional en Paraguay y política internacional. Partícipe en numerosas organizaciones y espacios de debate sobre asuntos internacionales.

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