Las armas que no fueron

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A meses de la tragedia, aún seguimos consternados como país por los hechos del Submarino ARA San Juan y sus tripulantes. Es difícil no solidarizarse con estos héroes nacionales al tiempo que los eventos no clarificados son fuente de una investigación judicial que aparenta lejana en su resolución. Los acontecimientos han contribuido también a reanudar el debate sobre la función y el estado de nuestras Fuerzas Armadas, en decadencia desde hace décadas. Como promulgó un académico argentino en sus redes sociales: “Perdimos un tercio de nuestra flota de submarinos sin necesidad de una batalla”. Aunque polémica, la declaración no se aleja de la realidad.

Bajo una política que muchos han llegado a denominar como un desarme unilateral, las Fuerzas Armadas han disminuido sus capacidades desde la década de los 90. Entre las casusas se encuentran el escaso presupuesto del área de Defensa, el más bajo de la región en términos relativos, la desproporcionada repartición del mismo y la antigüedad de la mayor parte del equipo militar, cuya construcción se remonta a 30 años, es obsoleto frente a las necesidades actuales y se encuentra sin mantenimiento. A esto se suma una prácticamente nula adquisición de equipos nuevos. Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández se recibió cierta cantidad mínima de vehículos de transporte de tropas y helicópteros ligeros, además de algunos radares de control del espacio aéreo, material que no alcanzó para cubrir los faltantes.

En el caso de la vinculación con China, socio esencial en lo económico que ha buscado expandir sus relaciones militares con países de la región, luego de la visita de Cristina Fernández al país en 2015 se realizó un comunicado que detallaba las consecuencias positivas de su encuentro con el presidente Xi Jinping. Entre los anuncios de cooperación se mencionaron acuerdos en materia de defensa que incluían la compra de varias aeronaves de combate FC-1 chinas de co-producción con Pakistán, cinco corbetas P-18 N, además de la producción en conjunto con nuestro país de otros tres buques no especificados y la coproducción, con sede en Argentina, de 100 o más vehículos terrestres blindados de transporte de tropas. También se planteó la intención de realizar programas de intercambios militares y la construcción de hospitales de campaña de diseño chino en el país, además de acuerdos de cooperación en el espacio ultraterreste, como la construcción de una estación de control espacial en Neuquén. Los anuncios implicaban promesas más que extravagantes, no solo para los estándares argentinos de unas fuerzas armadas en decadencia, sino hasta para los estándares del resto de América Latina, incluyendo países tan asiduos a adquirir armamento chino como Venezuela.

Hasta la fecha, únicamente el proyecto de construcción de la estación de control ultraterrestre ha progresado acompañado de numerosas demandas y debates respecto de su legalidad y utilidad. Por su parte, ninguna de las promesas sobre adquisición de equipos militares chinos ha implicado la firma de acuerdos legales. El contrato por los blindados, que nunca llegaron, se dio de baja de forma silenciosa. Aún no hubo noticias sobre la adquisición o desarrollo conjunto de los destructores navales o los aviones de combate. La causa más probable está relacionada a los déficits argentinos y las tensiones con los acreedores internacionales durante la última etapa del gobierno de Cristina Fernández, los cuales pueden haber limitado la capacidad para hacer efectivas las compras. Un capítulo más en la crónica de la lenta agonía de las Fuerzas Armadas nacionales que ayuda a poner en perspectiva eventos como el del ARA San Juan y sus tripulantes. Que en paz descansen.


El presente artículo se enmarcar en un proyecto de investigación del Centro de Investigaciones Sociales y Disciplinas Proyectuales de Fundación UADE – CONICET
Lautaro Nahuel Rubbi

Autor

Lautaro Nahuel Rubbi

Lic. en Gobierno y Relaciones Internacionales (UADE) - Lic. en Política y Administración Pública (UADE) - Posgrado en Seguridad Internacional, Desarme y No Proliferación (NPSGlobal) - Mg. en Estudios Internacionales (UTDT) - Candidato a Dr. en Estudios Internacionales (UTDT) - Becario doctoral del CONICET Lrubbi@estadointernacional.com

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