Los candidatos en clave internacional. Lo que el debate nos dejó

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Sí, finalmente sucedió y los internacionalistas tuvimos nuestra porción en el debate presidencial 2019. Pero cuando los problemas económicos y sociales que atraviesa la Argentina dejan de ser coyunturales y no hay consensos entre los diferentes partidos políticos en cómo afrontarlos, es de esperarse que las relaciones internacionales pasen a un segundo plano, y más en un país donde no existe una costumbre de debate público acerca de estos temas, entendidos como lejanos y sin un impacto real en la vida de los argentinos. Sin embargo, el debate presidencial del 13 de Octubre dejó en evidencia qué temas de política exterior considera relevante cada candidato, así como notables diferencias en la estrategia de inserción internacional de la Argentina. En líneas generales, estos temas incluyeron: las Islas Malvinas, Venezuela y el Mercosur. ¿Y qué dijeron los candidatos al respecto?

“La globalización no nos obligue a resignarnos, a estar de rodillas (…) Podemos discutir cómo entrar en el mundo global dignamente, de pie”. Estas eran las primeras definiciones del principal candidato de la oposición, Alberto Fernández, delineando así desde el comienzo de su exposición qué modelo de política exterior seguiría la Argentina bajo su eventual presidencia. Entendiendo a la globalización como un desafío para los países emergentes, y cuyos efectos son desiguales entre los diferentes actores del mundo, su estrategia se basa en la integración de espacios regionales que le permitan a la Argentina robustecer su capacidad de negociación frente a los más poderosos. Así, el candidato por el Frente de Todos resaltó que el rol de la Argentina es “volver a unir América Latina”. A partir de allí se espera poder eventualmente negociar con la Unión Europea (UE), mostrando signos de apertura comercial, pero no a cualquier costo. América Latina es destacada como el primer espacio de inserción y proyección internacional de la Argentina. Estas definiciones van de la mano con el documento que el PJ entregó a Fernández hace unos días y en el cual se delinean una serie de propuestas en diferentes temas. En política exterior, la integración de América Latina incluye el apoyo a la finalización del proceso de adhesión de Bolivia al Mercosur y el diseño de una hoja de ruta para la reincorporación de Venezuela (suspendida desde 2017 en aplicación de la cláusula democrática del Protocolo de Ushuaia).

A lo largo de toda la campaña, la cuestión venezolana fue tomada como punto central de diferenciación y el Frente de Todos fue duramente criticado por todos los espacios políticos por la pasividad de su postura y la liviandad de su condena al régimen de Nicolás Maduro. Durante el debate, Alberto Fernández no hizo mención del tema hasta su cierre de treinta segundos. Allí evitó profundizar indicando que su postura era sabida y simplemente mencionando que “Venezuela tiene problemas”, para luego cargar ofensivamente contra el presidente Mauricio Macri y su apoyo a una posible intervención extranjera.

Si bien Malvinas fue el primer tema mencionado, el mismo no pasó de la clásica reivindicación de los derechos soberanos de la Argentina y la crítica a la política exterior macrista de concesiones al Reino Unido, debilitando la posición argentina.

Si bien no hubo definiciones explícitas con respecto a las potencias establecidas como los Estados Unidos, la postura frente al acuerdo Mercosur-UE, las críticas al Reino Unido por la cuestión Malvinas y el rechazo a la deuda contraída con el FMI (para lo cual el apoyo de los Estados Unidos fue central), dejan entrever una postura crítica con respecto al orden político y económico-financiero global establecido.

Por otra parte, en su exposición sobre relaciones internacionales, el candidato y actual presidente Mauricio Macri se dedicó a destacar los logros de su gestión en esta área en comparación con la gestión anterior. Si bien utilizó términos poco claros como “aislados del mundo” y “pocas relaciones”, estos estaban dirigidos a criticar los vínculos de la política exterior kirchnerista con países como Venezuela, el cual el gobierno cataloga como una dictadura. La estrategia en el debate también residió en la utilización de la dicotomía entre dictadura y democracia, buscando atacar la posición intermedia que ha buscado sostener Fernández.

Era de esperarse que su foco esté puesto en el régimen chavista, siendo que ha sido uno de los principales líderes de la región en promover una ofensiva contra el régimen, denunciando la violación de derechos humanos en los foros y organismos internacionales como el Grupo de Lima, la OEA, la ONU, y llevando la denuncia por crímenes de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional. Recientemente, buscando endurecer su postura en plena campaña electoral, el presidente ha instruido al canciller Jorge Faurie para reconocer definitivamente a la embajadora designada por Juan Guaidó, Elisa Trotta Gamus, como la única interlocutora diplomática entre ambos Estados, desconociendo a los funcionarios locales designados por Maduro.

El presidente también se ocupó de destacar el acuerdo Mercosur-UE como logro de su gestión, pero buscó dar una significación más cercana a la realidad de los argentinos. Es por ello por lo que dio cifras más específicas, destacando el tamaño del mercado europeo para los productos nacionales o la creación de nuevos puestos de trabajo a partir de la apertura del mercado de carnes en China. De esta manera, Mauricio Macri buscó validar sus viajes, encuentros y diplomacia presidencial en los beneficios económicos que traería su política exterior para el desarrollo y crecimiento de la Argentina, para la vida cotidiana de los argentinos.

Finalmente, fue el único que no hizo definiciones acerca de la cuestión Malvinas.

El resto de los candidatos, José Luis Espert, Roberto Lavagna, Juan José Gómez Centurión y Nicolás del Caño, mantuvieron sus exposiciones en relaciones internacionales dentro los principales temas mencionados anteriormente, aunque con ciertas particularidades.

José Luis Espert, por el Frente Despertar, fue quien analizó la inserción internacional de la Argentina en términos fundamentalmente económicos, destacando la necesidad de utilizar las relaciones internacionales con fines de incremento y apertura comercial para el ingreso de divisas para evitar el endeudamiento, así como para garantizar la seguridad jurídica de las inversiones productivas. Sus declaraciones nos remiten, en términos teóricos, al realismo periférico de Carlos Escudé en el cual los Estados periféricos deben avocar su política exterior a alcanzar el desarrollo económico para el bienestar ciudadano como principal objetivo. En esta línea, el candidato consideró al Mercosur más bien como un ancla en el plan de desarrollo económico de la Argentina.

Roberto Lavagna, por su parte, resaltó la necesidad de que el país se destaque a partir de sus constantes en política exterior como la energía nuclear, la promoción de la paz a partir de su participación en las misiones de mantenimiento de paz de Naciones Unidas, así como a través su contribución y respeto en la construcción y mantenimiento de las reglas de la comunidad internacional. Es por ello que no se esperaron mayores sorpresas en la definición de posturas como el Mercosur, considerado como el bloque regional por excelencia a partir del cual Argentina puede negociar en condiciones más beneficiosas, o como la cuestión Malvinas, donde se reivindicaron los derechos soberanos aunque sí se criticó a las recurrentes crisis internas como un factor de debilitamiento de la posición negociadora.

El candidato Juan José Gómez Centurión propuso establecer vínculos con todos los países del mundo, pone como límites intraspasables aquellos promotores del narcotráfico y el terrorismo. Fue el único que desarrolló su exposición y sus posteriores intervenciones en torno a mirar la Argentina desde un punto estratégico-geopolítico. Para ello, mencionó la importancia estratégica de las Islas Malvinas y la Antártida Argentina como plataformas de proyección de poder. En este contexto, las Fuerzas Armadas y la defensa cobran un rol fundamental como garantes de las pretensiones argentinas sobre dichos espacios, por lo que reequiparlas se vuelve una prioridad. Centurión criticó la falta de pensamiento estratégico de la dirigencia nacional durante años y el abandono del sistema de defensa nacional. Su propuesta se centra en recuperar su capacidad no solo para sostener la soberanía argentina sobre su espacio territorial, sino como medio de respaldo ante decisiones de política exterior que desafíen a los poderes establecidos.

Por último, Nicolás del Caño del FIT orientó su discurso, como se esperaba, en acentuar las desigualdades existentes y la opresión de las minorías y los pueblos, acusando de ello a los poderes hegemónicos e imperialistas, al FMI y a la adquisición de deuda externa. Lanzó críticas al militarismo y a los nuevos liderazgos como el de Trump y Bolsonaro. Sin especificar con cuáles países la Argentina debería priorizar su política exterior, señaló la necesidad de apoyar a los movimientos populares, juveniles y feministas transnacionales. Con respecto a Venezuela, señaló que el FIT no apoya al autoritarismo y las medidas represivas de Maduro, pero inmediatamente lanzó críticas tanto a Mauricio Macri y a Sergio Massa (integrante del Frente de Todos) acusándolos de sumisión a los Estados Unidos y de apoyo a su política intervencionista.

Los discursos de los candidatos estuvieron cargados de exposiciones de posturas sobre ciertos temas, enunciados y ofensivas, pero carecieron de propuestas o planes de acción para llevarlos adelante. Los temas no salieron de los más nombrados en los últimos tiempos en los medios de comunicación y los más tradicionales como Venezuela, Mercosur y la cuestión Malvinas. Con respecto a este último, si bien los candidatos difieren en la forma en que se debe elaborar la política exterior en torno a la recuperación de la soberanía, es llamativo que en las exposiciones simplemente se haya mencionado el tradicional apoyo al mandato constitucional. No se han planteado asuntos como el de la crisis de la UNASUR, la postura de la Argentina frente a la guerra tecnológica y comercial entre Estados Unidos y China, la situación de los migrantes y refugiados venezolanos en el país o, habiéndose cumplido 25 años este 2019, sobre el atentado terrorista a la AMIA y acciones concretas en torno a la búsqueda de verdad y justicia. Sin embargo, a pesar de estas falencias, que no son menores, debemos no solo celebrar la continuidad del debate presidencial en nuestro país, sino que por primera vez se haya discutido de forma pública nuestra agenda internacional. ¡Orgullo para los que nos dedicamos a esta profesión!

 

Lucas Ariel Mercado

Autor

Lucas Andrés Mercado Gutiérrez

Lic. en Gobierno y Relaciones Internacionales (Universidad Argentina de la Empresa). Becario Fullbright. Especialista en Relaciones Internacionales y Seguridad Internacional.

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