Pocos argumentos, muchos intereses: Neutralidad en la Red

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A fines del año pasado se desató un nuevo debate sobre la tecnología en los Estados Unidos, tal vez uno que marcará el crecimiento de la economía en los años por venir, aunque muchos no lo hayan advertido. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) modificó la legislación del 2015 que obligaba a mantener a los proveedores de servicio de internet la misma calidad y velocidad de conexión a todos los contenidos del internet, sin importar su origen o su tipo. Este cambio habilitará a las empresas proveedoras de la infraestructura de la red global a quebrar el famoso principio de la Neutralidad en la Red (NR) a cobrar precios diferenciados a usuarios y empresas proveedoras de contenido, así como ralentizar, acelerar o bloquear contenido a voluntad. Esto tendrá grandes impactos sobre sus incentivos para invertir en la expansión y la optimización de las conexiones y en los incentivos y los costos de los proveedores de contenido para innovar.

Hoy día los cambios que se han intentado promover han sufrido múltiples reveses. No solo han encontrado importante oposición de múltiples legislados y jueces federales, sino que también han proliferado las regulaciones a nivel estatal. En el distrito de Washington, Oregon y más recientemente California, los gobiernos han promovido fuertes regulaciones de la Neutralidad en la Red, mucho más fuertes que las preexistentes a nivel nacional. La FCC ha argumentado que estas nuevas regulaciones son ilegales, en tanto atentan contra la normativa federal.

Sin embargo, a pesar de los argumentos de la Comisión, los argumentos para modificar la normativa existente son pocos claros, como así también lo son los argumentos para sostenerla. Un análisis profundo de la bibliografía indica que los análisis académicos desde el campo de la economía, que incluyen complejos modelos matemáticos, son en gran medida contradictorios, dependiendo de los supuestos sobre los que partan. Algunos mantienen que permitir a los ISP cobrar tarifas diferenciadas a los usuarios según el contenido al quieran acceder o cobrar recargos a los proveedores de servicios que quieran aumentar la velocidad de sus servicios implicará beneficios contundentes e incentivos claros a los proveedores de conexión para expandir sus redes. Otros llegan exactamente a conclusiones contrarias. Varios analistas argumentan que habilitar la regulación discrecional del flujo del ancho de banca permitirá a los ISP manejar de forma eficiente la capacidad ya instalada, desincentivando nuevas expansiones en términos de alcance geográfico o velocidad. Los beneficios para empresas y usuarios son, al menos, dudosos.

Los análisis empíricos tampoco son claros.  En los Estados Unidos la normativa se ha modificado en reiteradas ocasiones desde la creación de la Internet, lo que no permitió dejar incentivos claros a los ISP para la inversión en el largo plazo. Consecuentemente, los análisis estadísticos no llegan a resultados concluyentes sobre los impactos de la regulación.

En el resto del mundo, la regulación normativa para asegurar la Neutralidad en la Red ha avanzado de forma creciente en los últimos años. Chile fue pionero a nivel internacional en el año 2010. América Latina y Europa han sido los principales difusores de la práctica de legislar este principio. Sin embargo, casos como el de Rusia demuestran que regular la Neutralidad en la Red no asegura la libre circulación de contenidos y la libertad de expresión, en tanto las ISP están obligadas a prohibir el acceso a ciertos sitios bajo petición del gobierno.

En el caso de Australia, la venta de “paquetes especiales” con acceso a distintos tipos de contenido (como es costumbre respecto del servicio de TV por cable) es común, en tanto la Neutralidad en la Red no está regulada. En China, es sabido que la “Gran Muralla Digital” es uno de los principales de control del Partido Comunista Chino, que maneja la posibilidad y la velocidad de acceso a distinto tipo de contenido y fuentes. Aun así, ambos países tienen unos de los sistemas de conexión con cobertura más amplia y mayor velocidad del mundo. En un caso, el libre mercado y el enorme número de competidores regulan los incentivos para llegar al mayor número de clientes y hacerlo a una velocidad y un precio competitivos. En el otro, la dirección y los incentivos estatales se ocupan de la situación.

Frente a la falta de evidencia académica, los intereses de las grandes empresas han tomado el lugar central en este debate con impacto internacional. Por parte de los ISP, es claro el recelo por los grandes proveedores de servicio como Netflix, YouTube o Spotify, que tienen montos de ganancias más de 6 veces superiores, sin haber aportado ni un solo dólar en términos de infraestructura. Ahora, están exigiendo su parte del negocio. Aunque

Por parte de las empresas proveedoras de contenido y servicios, si bien la mayor parte defienden la Neutralidad en la Red, pocas lo practican. En Google, los contenidos financiados tienen prioridad entre las búsquedas. En Facebook y Twitter, complejos algoritmos deciden qué contenido mostrarnos antes que otro. Lo mismo sucede con Netflix o Spotify, donde no todas las películas, canciones o series tienen el mismo nivel de visibilidad. En estos y otros casos, no solo la visualización de contenido es parcial y manipulada por algoritmos, sino que distintas empresas y artistas pueden pagar por tener mayores niveles de visibilidad. Su concepción de “Neutralidad” es más bien discutible.

En conclusión se puede decir que, en un debate donde los análisis académicos son contradictorios y la evidencia empírica es inconclusa, los intereses empresariales han tomado el centro del ring. Empresas proveedoras de infraestructura y proveedoras de contenidos y servicios tienen intereses contradictorios claros en lo que a la regulación de la Internet respecta. Hasta tanto no se logren análisis más concluyentes, los consumidores de la gran red global quedaremos presos de una lucha entre gigantes, pero con impacto sobre todos. Lo preocupante es que su impacto futuro aún sigue siendo poco claro.

Lautaro Nahuel Rubbi

Autor

Lautaro Nahuel Rubbi

Lic. en Gobierno y Relaciones Internacionales (UADE) - Lic. en Política y Administración Pública (UADE) - Posgrado en Seguridad Internacional, Desarme y No Proliferación (NPSGlobal) - Mg. en Estudios Internacionales (UTDT) - Candidato a Dr. en Estudios Internacionales (UTDT) - Becario doctoral del CONICET Lrubbi@estadointernacional.com

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