Posibles tendencias de la nueva política exterior estadounidense con Trump

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La victoria de Donald Trump en el corriente año fue uno de los sucesos más shockeantes a nivel mundial (al igual que el Brexit y el No en Colombia), no sólo por tratarse del resultado de las elecciones del gobierno con el mayor arsenal militar mundial y la primera o segunda economía mundial[1], y que continúa disputando el liderazgo en el mundo multipolar actual reciente entre hiperpotencias regionales y mundiales, sino por heredar un gobierno que supuso varios – pero tampoco demasiado relevantes – cambios en la política exterior estadounidense.


El gobierno de Barack Obama, con relación a su antecesor, el de Bush ha configurado el tablero geopolítico mundial de forma considerable. A nivel regional, Estados Unidos ha sido una parte fundamental (al igual que la Santa Sede) en los arreglos que desembocarían en el Acuerdo de Paz entre el gobierno de Colombia y las FARC (que finalmente no fue aprobado por referéndum), también, el aterrizaje del Air Force One[2] en la isla Cubana daría lugar a un cambio definitivo en la posición de estos dos países, y aunque las manifestaciones en contra no se hicieron esperar en Miami y otros sectores, y aún exista una compleja red de acuerdos y leyes que evitan un relacionamiento completo al menos a nivel comercial, después de décadas de un embargo comercial que fue condenado por décadas por Naciones Unidas[3] se ha dado un primer paso.

Considero que las manifestaciones del futuro nuevo gobierno se encuentran hacia la política exterior a llevar a cabo en América Latina aún se encuentran algo difusas, y poco concretas, ya sea porque la atención se encuentra en otras regiones, pero la región de habla hispana ha sido fundamental durante el periodo electoral, en el que fueron fue archiconocida supuesta política de deportación masiva que tanto se hablando, que ultrairónicamente, muchos defensores de la administración de Barack parecen desconocer que las mismas cifras oficiales muestran que ningún otro presidente en la historia de EE.UU. expulsó tantas personas como Obama, que fue llamado “Deportador en Jefe” por líderes de la comunidad latina. (Lyssandry, 2016). Por otro lado la construcción del muro que de hecho al igual que las restricciones migratorias ya existen y se establecieron en los dos períodos presidenciales de otro Clinton: Bill. (Najar, 2016), por lo que algunas de las cuestiones que tanto se han anunciado durante a campaña presidencial en torno a Latinoamérica ya existen, así que no encuentro sentido a ponernos a analizarlas.

En cuanto a su aliado privilegiado dentro de la OTAN, Europa también ha estado en el ojo de la tormenta de la administración saliente norteamericana. La anexión de Crimea por parte de Rusia fue el eje central de posteriores respuestas al país eslavo; entre ellas se encuentran las series de paquetes de sanciones financieras, el impulso de ejercicios militares en regiones cercanas a las fronteras con Rusia (como es el caso de los países Bálticos y Finlandia o Rumania) con respuesta similar por parte de Rusia, y el despliegue diplomático en contra de esta anexión, que puede verse en el no reconocimiento del hecho por parte de otros países, al respecto de ello Trump había anunciado buscar salidas para disminuir las tensiones con el país de quien fuera Catalina II, – que esperemos se dé por el bien de la continuidad de la construcción de un mundo más multipolar – pero está por verse.

“Conseguir cien victorias en cien batallas no es la medida de la habilidad: someter al enemigo sin luchar es la suprema excelencia”. Sun Tzu:

Sin embargo –a pesar de que las sanciones se renuevan -, hasta ahora la situación se encuentra en una especie de status quo dado que la gravitación de la atención norteamericana se encuentra ahora en Asia – Pacífico y los constantes roces con la gigante China. La disputa regional de China y los aliados coyunturales de Estados Unidos en la región asiática desencadenará sin dudas la mayor cantidad de situaciones con las que la administración de Trump deberá hacer frente. La “intromisión” de Estados Unidos en una zona tan lejana a sus costas pero muy cercana a la de sus aliados e intereses ya casi históricos – como Japón – puede entenderse en parte por la naturaleza expansiva de Norteamérica que se dado siempre a través del mar[4], (por razones que derivan de lo geográfico, y geopolítico) por otro la necesidad de opacar el hasta ahora imposible de detener e inesperado por muchos hace décadas crecimiento chino en la región y en el mundo, en tercer lugar (probablemente uno de los más importantes) el hecho de que la zona alberga yacimientos de gas y petróleo, en torno a las Islas Spratly, Xisha y otras aldeñas, y es una de las más importantes zonas de tráfico comercial. La administración de Trump deberá de buscar alternativas pragmáticas más que ideológicas (como en gran parte , de hecho, se han hecho hasta ahora) a fin de evitar cualquier tipo de escaramuza que conlleve a una escalada militar entre ambas hiperpotencias, en primer lugar deberían de dejarse los repentinos “vuelos de reconocimiento” militares llevados a cabo en la zona, en muchos casos muy cerca de las fronteras chinas y sin avisos previos ni acuerdos para tales efectos, como se da – por ejemplo – con el Tratado de Cielos Abiertos entre Rusia, Suecia y otros países signatarios.[5]
Foto: AP

“Es poco probable el desarrollo de una tendencia aislacionista de manera inmediata o siquiera a mediano plazo, en cuanto a las cuestiones más puntuales, que volvería a Estados Unidos a un estado similar al que se encontraba en la antesala de la 1 GM con Woodrom Wilson a la cabeza del país, pero una victoria electoral tan inesperada podría desembocar en cambios también inesperados.” Mario Urbieta

En cuanto a las amenazas No Convencionales, el gobierno entrante deberá de continuar una costosa, algo larga pero poco efectiva lucha contra el Da’esh[6] sobre todo en Siria, Irak y parte del sur de Turquía, y otros grupos reconocidos como terroristas por los países que se encuentran dentro de la Coalición Internacional contra el EI. Así también, avanzar en los acuerdos con Rusia acerca de la solución de la problemática siria
,ligada íntimamente a la del EI, pero con el adicional de la existencia de más de 60 grupos armados, algunos reconocidos como terroristas por Estados Unidos, otros por Rusia y viceversa, en medio de la interminable paradoja de que el país eslavo funciona como sostén del gobierno sirio y el americano financia y equipa a grupos de “Rebeldes Moderados” como el Ejercito Libre Sirio.[7]

Trump hereda una agenda bastante diferente de Obama al igual que este heredó de Bush, con así también un discurso – al menos electoral – bastante diferente al de su antecesor. Es poco probable el desarrollo de una tendencia aislacionista de manera inmediata o siquiera a mediano plazo, en cuanto a las cuestiones más puntuales, que volvería a Estados Unidos a un estado similar al que se encontraba en la antesala de la 1 GM con Woodrom Wilson a la cabeza, pero una victoria electoral tan inesperada podría desembocar en cambios también inesperados. Tampoco caigo en la ilusión de que un cambio de gobernante o gobierno trae consigo una carga de modificaciones en la política doméstica o externa para un país, existen intereses que aunque exista “voluntad” no pueden ser ignorados, sostenía Kjellen quien acuño el término Geopolítica (1899) la tesis (comentada, rebatida e ignorada por muchos obviamente) de que el Estado como ser viviente posee necesidades inherentes a un ser biológico, por lo que afirmo que estas “necesidades” no caben en la simple dicotomía de los “políticos buenos” y los “políticos malos”. Además, la política exterior estadounidense – al igual que la gran cantidad de otros Estados en el mundo – ha estado caracterizada desde considerable tiempo por la búsqueda de soluciones pragmáticas a sus necesidades o “necesidades”. Absolutamente todo está por verse.

Bibliografía consultada.

Lyssandry, G. (2016). BBC. Obtenido de http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38013701

Najar, A. (2016). Obtenido de http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-36921245

[1] Dependiendo del ranking que se tenga en cuenta, el primer lugar es disputado entre China o USA.

[2] Es el avión presidencial del gobierno de los Estados Unidos, un Boeing 747 modificado.

[3] La Asamblea General de Naciones Unidas ha condenado el embargo norteamericano a Cuba en repetidas ocasiones, votando sólo en contra Estados Unidos, Israel y otros países.

[4] Considerar dicho periodo sobre todo después de la finalización de la política aislacionista de la mano de Woodron Wilson

[5] En pocas palabras, el tratado de Cielos Abiertos entre Rusia y Estados Unidos, permite a aviones y personal de ambos países realizar vuelos de reconocimiento dentro del territorio del otro, en el marco de una especie de mutuo control y primera medida para limar asperezas.

[6] El autodenominado Estado Islámico, EI o ISIS (por sus siglas en inglés Islamic State for Irak and Siria)

[7] El Ejército Libre Sirio o FSA (por sus siglas en inglés Free Syrian Army), compueto en gran parte por opositores armados al régimen de Assad y desertores del ejército convencional.

"Ejercicios militares chino-rusos se desarrollan desde el 2014"

“Ejercicios militares chino-rusos se desarrollan desde el 2014”

Mario Paz Baal Urbieta

Autor

Mario Paz Baal Urbieta

Estudiante avanzado de derecho (Universidad Nacional de Asunción). Editor y redactor en múltiples medios digitales de política nacional en Paraguay y política internacional. Partícipe en numerosas organizaciones y espacios de debate sobre asuntos internacionales.

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Discussion about this post

  1. Avatar José Silva says:

    Qué grande Mario!

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