¿Qué nos dice la crisis siriana sobre el pueblo francés?

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Francia después de ayudar al derrumbe de Bachar Al Assad, ha permitido (sin querer) al Estado Islámico crecer. Y no tuvo ni el valor, ni la estrategia, ni la voluntad de hacer más.


 

Bachar Al Assad, presidente de Siria desde el 20 de Junio de 2000. Sucedió a su padre, Hafez el-Assad.
E n Marzo 2011 el pueblo siriano aspiro a más libertad y la potencia liberadora de la “Primavera Árabe” llego hasta Damas, provocando grandes manifestaciones. El amigo de las potencias mundiales, ultima muralla ante islámicos; no se rindió antes las vindicaciones de democracia. Reprimió de manera extremadamente violenta las protestas, usando armas químicas en contra de su propia población. Las cifras nos dan una pequeña percepción del horror: 4000 muertos según las Naciones Unidas. El país entró en guerra civil, provocando 200.000 muertos según la ONU. Francia, país de los derechos Humanos, no pudo permitir tanta violencia, y se vistió con su capa de superhéroe. Apoyó con armas a los rebeldes, reconocidos entonces como la autoridad siriana. Pero, no fue suficiente. La guerra civil siguió con un nuevo actor, el Estado Islámico. Si Bachar Al Assad es un “carnicero”, el Estado Islámico, mejor conocido como DAESH es el horror hecho realidad. El Estado Islámico tiene un programa mucho más global, mucho más ambicioso que controlar un país como Siria. Entra en guerra contra todo lo que llamamos civilización, sin distinción de raza o de religión. Son una amenaza por sus métodos, actos terroristas, secuestros, decapitaciones, violaciones, destrucción de vestigios.

¿De allí, como no entender, como no apoyar un pueblo que huye de un territorio desmembrado?

Francia, un país de siglo XVIII.

Francia se autoproclamo país del primer mundo, civilizado y heredero de una larga historia de filósofos. El orgullo francés, ostentado declarado e inscrito en su lema. Es la libertad, la igualdad y la fraternidad.Foto:EFE
Francia país también intervino contra Bachar Al Assad, a favor de la democracia y del pueblo siriano. Desde el siglo XVIII, los franceses tanto como potencia imperialista, como verdadero defensor de ideales humanistas se ha metido en conflictos externos. Pocos días después de la Revolución Francesa se ha proclamado el derecho del suelo, es decir la posibilidad de ser francés después de nacer o vivir unos tiempos en el territorio galo, agregado a la voluntad de pertenecer a esa grande patria. No queda duda que Francia fue un gran país difundiendo grandes ideas para la humanidad.

En cambio Alemania sigue teniendo la culpabilidad de los peores crímenes de la historia. Eso es en la teoría

Francia ya no es un país del primero mundo

                      Pero hoy, Francia después de ayudar al derrumbe de Bachar Al Assad, ha permitido (sin querer) al Estado Islámico crecer. Y no tuvo ni el valor, ni la estrategia, ni la voluntad de hacer más.

Delante las insoportables imagines de miles de personas, niños, mujeres y hombres ahogándose en el mar mediterráneo, golpeados por policías, y hasta periodistas de países del este, Francia tenia de actuar. Pero, fue otro país, pareciendo mucho más grande que Francia, el que actuó. Angela Merkel cancillería conservadora alemana ha proclamado que los refugiados son una suerte para su país. Alemania ha proclamado querer ayudar las personas que huyen de la barbarie humana. Alemania ha proclamado al mundo ser un país avanzado y ha actuado como tal.

En Francia, las encuestas no dejan lugar a ninguna duda. Los franceses temen a los refugiados musulmanes. No quieren ayudar, ni recibir. Francia está “en crisis”, Francia “conoce un paro enorme”, Francia tiene “otros problemas que niños muriéndose a sus puertas”. Las excusas caen al debate político como los refugiados al suelo. En lugar de buscar soluciones con humanidad, ser solidarios, compartir e integrar extranjeros con humanidad y fraternidad, los franceses se cierran. François Hollande, presidente socialista francés, está en dificultad con las encuestas y delante el mundo. Intenta vociferar a quien quiera escuchar que Francia ayudará y sigue siendo un gran país, sin que nadie lo crea.

La población francesa ya no tiene ningún orgullo. Se comportan como personas amargas, hasta racistas. Los “intereses de Francia van primero” gritan políticos y gente con poca inteligencia. No saben lo que fue o lo que tendría que ser está Nación. No se dan cuenta que están matando principios universales. Ernest Renan definió la posibilidad de ser francés como un “plebiscito de cada día[1]. Es decir que ser francés es una voluntad que se afirma cada día y por la cual se debe actuar. No queda ninguna duda que hoy en día, los refugiados, jóvenes y valientes, merecen mucho más representar a Francia, que un pueblo asustado y encerrado sin ninguna visión hacia el futuro.

 

[1] Qu’est-ce qu’une nation ?, Ernest Renan, 1882, Paris

 

Foto:EFE

Pierre Petronelli

Autor

Pierre Petronelli

Master en Estudios Latinoamericanos por la universidad Sciences Po Grenoble (Francia). Concluyó su formación colaborando en Argentina para una organización de derechos del hombre y en México para Prochile. Actualmente dedicado a las Relaciones Conjuntas con Europa.

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