Revolución fiscal

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A veces, un escándalo como lo fue “Panama Papers” es la excusa perfecta para justificar ajustes institucionales que fomenten el control y  la intervención del poder político en el capital privado.


En la actualidad, tanto la OCDE como el G20, trabajan en un proyecto de intercambio de información financiera a nivel internacional que implica que todos los paises adheridos, tendrán a disposición los datos de las cuentas y los movimientos de capital que en ellos se registren. Esto no significa que los datos serán públicos, sino que esa información va a circular entre los organismos tributarios de cada país.

No sólo hablamos de contribuyentes que esconden sumas millonarias en países que garantizan el secreto bancario, sino también de grandes empresas multinacionales  que han demostrado que es posible utilizar los vacíos legales para evadir impuestos a través de las ventajas de un mundo globalizado que les permite elegir los países con menor carga fiscal para tributar. Varios casos son conocidos. Como el de Google, que entró en conflicto con las agencias tributarias de Gran Bretaña, Francia y ahora también España.

La operatoria consiste en registrar la gran mayoria de los pagos / ventas como si pertenecieran a la sede Irlandesa, dónde los impuestos son menores, y no en el país correspondiente. Mc Donalds, por ejemplo, esta siendo investigado por el gobierno australiano, dado que paga menos impuestos registrando las ventas en su sede de Singapur.  Apple, Microsoft y Sturbucks son otros ejemplos de empresas investigadas por evasión impositiva.

De aquí, que la Unión Europea y la OCDE, empiecen a creer que es necesario un plan internacional de cooperación e intercambio fiscal, sumado al fin del secreto bancario. Para lograrlo es necesario el compromiso de cada uno de los países involucrados.

El problema es que estas condiciones significan ser menos atractivos para aquellos inversores o ahorristas que busquen un lugar seguro y barato para poner sus fondos. Es decir que la consecuencia directa mas evidente, seria dejar de recibir un gran caudal de capital extranjero.

Lo que vemos es que un mayor control de la evasión de impuestos implica la renuncia de los estados a un gran canal de ingresos. Aunque parezca contradictorio. La explicación es que esos impuestos probablemente sean recaudados por otra agencia tributaria distinta, perteneciente al país de origen de los fondos o al país dónde la empresa genera ganancias.

Las consecuencias de la evasión de impuestos tienen una relación directa con las necesidades sociales insatisfechas. Sobre todo en Ámerica Latina. Los impuestos son la contribución de los ciudadanos para financiar al Estado. Sin este aporte no hay servicios ni instituciones que sostengan la soberania real de una nación. La evasión no es más que uno de los modos de desfinanciamiento del estado. Es decir que perdemos gran parte de los recursos que producimos por consecuencia de los sistemas tributarios ineficaces que permiten que grandes sumas de dinero  se esfumen de las arcas estatales. Esto agranda la desigualdad social y perjudica profundamente a la región.

Además de la marcada influencia en la agenda política internacional que tienen los aspectos fiscales, también estamos ante un escenario difícil en materia del terrorismo y la guerra en Medio Oriente. Los controles migratorios y la crisis de los refugiados son tan solo uno de los aspectos sociales que más materializan el problema. Sin embargo también vemos las consecuencias  en torno a los aspectos económicos y de fiscalización internacional.

Muchos expertos coinciden en que el modo de frenar una organización como ISIS (que se caracteriza por operar de manera descentralizada, a partir de la existencia de diversos grupos que son muy difíciles de identificar geográficamente) es cortando sus canales de financiamiento. Nuevamente volvemos a encontrarnos con un problema de fiscalización. Sabemos que este tipo de organizaciones se financia a través del lavado de activos. El cual, por definición, proviene de actividades ilegales. Entonces ya no estamos hablando unicamente de controlar empresas multinacionales evasoras (vale aclarar que el capital obtenido por estas empresas es legal. El delito es simplemente pagar menos impuestos), sino que también será posible controlar el dinero negro (obtenido con actividades ilegales como narcotráfico- venta ilegal de armas- corrupción)

Si entendemos el mundo como un TODO globalizado, podemos resignificar la importancia de este acuerdo internacional que propone, si se lograra la adehsión de paises necesaria, una gran revolución fiscal. Terminar con el secreto bancario y adehrir al intercambio automático de información financiera, podrian ser los primeros pasos para un mundo más justo y más seguro.

María Fernanda Gavilanes

Autor

María Fernanda Gavilanes

Lic en Ciencias de la Comunicación (UADE) - Columnista en Radio Cultura sobre actualidad nacional y espectáculos. - Profundo interés por el periodismo de investigación y la política internacional.

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2 Discussion to this post

  1. Avatar Julio Lascano says:

    Totalmente de acuerdo pero con una muy importante excepcion, no se debe cobrar impuestos sobre la renta de fuente extranjera, como es el caso del Uruguay donde no se cobra. Ya que eso obliga a una doble tributacion y normalmente se convierte luego en dinero no declarado. El impuesto se debe cobrar en base a la territorialidad del trabajo, no por el domicilio fiscal.

  2. Avatar María Gavilanes says:

    Sí, coincido. También es cierto que los impuestos en latinoamerica ejercen muchísima presión fiscal. No se actualizan escalas y muchas veces esto genera que estén al límite de ser confiscatorios.
    Es entendible que el capital privado busque la manera de garantizarse su rentabilidad con estrategias de evasión cuando hay incongruencias en el manejo del cobro de tributos.

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