¿Una Alemania reunificada?

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El ascenso de la derecha ultraconservadora luego de las Elecciones Parlamentarias del 2017

El pasado 3 de octubre, los alemanes congregados en las principales ciudades del país celebraron un nuevo aniversario del Día de la Unidad Alemana o “Tag der Deutschen Einheit”. Veintisiete años han trascurrido desde que en 1990 entró en vigor el Einigungsvertrag, tratado firmado por las dos Alemanias existentes en ese entonces: la República Democrática Alemana (comunista) y  la República Federal de Alemania (capitalista). Este sello fijado por las reglas del derecho internacional y el tablero internacional neoliberal de aquellos años junto con el simbolismo que había representado la caída del muro de Berlín (Mauerfall), el 9 de noviembre de 1989, constituyeron algunos de los elementos claves que daba por finalizada la etapa de la Guerra Fría. Dicha culminación se verá completada posteriormente con la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en el año 1991.

Las diferencias políticas en Alemania durante el período de Guerra Fría se tradujeron en una desigualdad social muy pocas veces vista en Europa. Los hombres y mujeres de la Alemania comunista, expropiados de sus libertades básicas y controlados por una burocracia estatal inmensa que era manipulada desde Moscú, hacían todo lo posible por acceder a los “beneficios” del sistema capitalista occidental. Berlín fue la sede donde los intentos por recuperar dichas libertades fueron gravemente reprimidos, quedando familias y amigos divididos por un muro durante más de 28 años.

Este repaso histórico es necesario para lograr comprender cómo han surgido movimientos políticos reaccionarios a los diferentes fenómenos sociales de la actualidad. En concreto, la cuestión que aquí nos interesa es la siguiente: ¿Por qué han llegado los llamados “partidos de extrema derecha” o “ultraconservadores” a obtener una representación tal en las elecciones parlamentarias del 2017?

Cuando se menciona extrema derecha y Alemania es inevitable no pensar en el atroz efecto que tuvo el Nazismo en el pasado siglo. Y aunque el CDU de la Canciller Federal Angela Merkel, en coalición con el CSU, hayan ganado nuevamente las elecciones del 24 de septiembre con un margen superior al 30% de los votos, no es un detalle menor que el ultraderechista “Alternative für Deutschland” se haya posicionado como la tercera fuerza parlamentaria, por detrás del partido socialdemócrata (SPD).

Cabe aclarar que lo anterior está enmarcado en el contexto de una república federal, democrática, representativa y parlamentaria, según lo establece la Ley Fundamental germana de 1949 o Grundgesetz. Dichos conceptos fueron ratificados a partir de la Constitución o Verfassung, dictada en los años noventa tras la reunificación previamente mencionada.

Alternative für Deutschland (AfD) tuvo sus orígenes por el año 2013, en la post-crisis económico-financiera de 2008, conformándose por críticos al gobierno de Merkel y sus políticas de préstamos a países como España y Grecia. Era un grupo de profesores y economistas como Alexander Gauland, Bernd Luke y Konrad Adam. De este modo, el AfD ha sido, desde sus orígenes, un partido euroescéptico pero no de “extrema derecha” sino un partido tecnócrata.

La corta historia del partido tuvo un viraje rotundo a mediados del año 2015. Bernd Luke renunció a la presidencia del partido dado el ascenso de la popularidad de Frauke Petry. La joven política proveniente de la antigua Alemania Oriental pregonaba ideas políticas distintas al monetarismo técnico de Luke, como la preocupación por la inmigración y la identidad alemana. Además, Petry tenía grandes vínculos con funcionarios del UKIP en el Reino Unido (defensores del Brexit), Marine Le Pen del Frente Nacional en Francia y Vladimir Putin. Todo ello en un contexto donde el gobierno de Merkel recibía a miles de refugiados provenientes de Siria, Líbano y demás naciones de Oriente Medio.

Propaganda electoral del AfD: “¿Burkas? Nosotras usamos bikinis.” (izquierda)/ “¿Quieren diversidad? Ya la tenemos.” (derecha) Fuente: Reuters.

Sin embargo, tras las elecciones regionales de 2016, Petry ha abandonado el partido por el surgimiento de facciones partidarias xenófobas más radicalizadas.

El anterior dato resulta peculiar dada la tradición moderada de los votantes alemanes, quienes  solían votar a partidos del centro del espectro político en cifras cercanas al 70% (mientras que en países como Francia esa cifra se reduce al 50%). Y todo esto en un esquema de bonanza económica para las empresas y bancos alemanes, a quienes la crisis del 2008 no azotó tanto como a otros Estados del sur europeo.

En las parlamentarias de este año, el AfD ha entrado en el Bundestag o parlamento alemán de la mano de Alexander Gauland y Alice Weidel alzando banderas tales como: Abandonar el Euro y acabar con los rescates a otros países europeos; Registros estrictos para organizaciones islamistas y declarar dicho credo como “incompatible con Alemania”; Perseguir a extranjeros delincuentes; Alentar, por el medio financiero, el regreso de inmigrantes a sus Estados de origen; Resistir la política internacional del cambio climático, etc.

Los resultados fueron contundentes. De las 705 bancas del parlamento alemán, 98 fueron ocupadas por miembros del AfD.

Fuente: La Nación/Deutsche Presse- Agentur.

Entonces, la pregunta restante es: ¿Quién ha votado al AfD? Aquí es donde irrumpe el factor económico como una variable definitivamente influyente en la decisión del elector. Si bien la desigualdad salarial es baja en la sociedad alemana, es cierto que hay regiones más ricas que otras. La dicotomía se da, principalmente entre el sur rico y el noreste pobre (de ahí que los berlineses aclaman su frase “Berlin ist arm aber sexy”, traducida como “Berlín es pobre pero sensual”). El noroeste alemán es industrial y presenta valores mayormente intermedios entre las dos regiones mencionadas.

 

En el mapa anterior observamos una región representada con azul, la cual corresponde a lo que fue la Alemania occidental y capitalista. La región señalada con rojo, representa lo que era la Alemania oriental y comunista. Entonces se puede visualizar un proceso de reunificación inconcluso desde la perspectiva económica y caldo de cultivo para propuestas como la del AfD.

En concomitancia con lo anterior, cabe aclarar que pensar que el factor económico es el único determinante de los resultados electorales del 2017, constituiría un grave error. Aquí es donde asume un rol relevante la variable de la cultura política: valores, educación y sistemas político diferentes en el este que en el oeste. Es por eso que cuando se viralizan dichos de representantes del AfD que, por ejemplo, reconocen la valentía de muchos soldados alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, en Leipzig se lo toman a la ligera y en Köln o Hamburg se escandalizan.

Otro dato que resulta paradójico y no puede pasarse por alto es la inmigración. De los más de 8,5 millones de inmigrantes viviendo en Alemania, menos de 500.000 reside en el este del país. Sin embargo, es allí donde AfD tiene a sus votantes más fieles.

Fuente:  Gazeta Oriental

 La mayor parte de los extranjeros que se marchan a Alemania eligen para vivir las regiones más ricas (Bayern, principalmente). Por eso, en Dresden sería muy raro ver a una mujer con vestimenta islámica como el Hiyab o Burka, mientras que no es así en München. Sin embargo, el número más grande de inmigrantes en el este son rusos y europeos de ex-satélites soviéticos (polacos, checos, húngaros, etc.) quienes ya llevan varias generaciones viviendo en el país y ejercen una gran influencia en él.

En conclusión, es posible pensar que las elecciones parlamentarias del presente año constituyen un espejo (y termómetro) de la sociedad alemana, traducido en una consecuente representación política. Alemania ha sido en los últimos años y continuará siendo por algunos más, el motor económico de la Unión Europea y uno de sus principales decisores políticos. Depende de sus ciudadanos el empoderamiento, como ya ha sucedido en otros países de Europa, de movimientos que promueven ideas tales como las del AfD.

Bibliografía consultada:

  • Sitio oficial del AfD < https://www.afd.de>
  • Sitio oficial del CDU < https://www.cdu.de>
  • VisualPolitik: ¿Quiénes votan a la ultraderecha en Alemania?
  • Neofascismo, de Trump a la extrema derecha europea – Editorial: Le Monde Diplomatique.
  • Embajada de Alemania (no oficial): < http://www.embajadadealemania.org>
  • Deutsche Welle: < http://www.dw.com>
  • La Nación online: < http://www.lanacion.com.ar/2066217-el-programa-politico-de-la-afd-el-partido-de-ultraderecha-que-llego-al-parlamento-aleman?utm_campaign=Echobox&utm_medium=Echobox&utm_source=Facebook>
Facundo Gabriel Rodriguez

Autor

Facundo Gabriel Rodriguez

Analista político interuniversitario. Aspirante a licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales por la Universidad Argentina de la Empresa. Con formación en la Hochschule für Wirtschaft und Recht Berlin, Alemania.

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